HISTORIA VASCOS
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CONTEXTOS COETANEOS y VASCOS
Oviedo, Jaca, León, Astorga, Lugo, Pamplona, Gerona o Barcelona no podían compararse con ninguna ciudad de Al Andalus.La jerarquía eclesiástica mantiene un control rígido sobre la cultura transmitida por romanos y visigodos, y sólo en los monasterios se refugia el SABER. A comienzos del año 1.031 cae el Califato, dividiéndose en reinos de taifas. Mientras la caballería pesada y las tácticas militares de los guerreros del Norte van expandiendo sus territorios. Los reinos cristianos pactaban con reinos musulmanes alianzas contra otros musulmanes e incluso contra otros cristianos, a cambio DE PARIAS o cobro en oro.

Historia vascos POBLACION MEDIEVAL
INDICE DE LA PÁGINA

En el 800: La Europa de Carlomagno
En el 950: Almanzor y Galicia/Cataluña
En el 1.167 : Gengis Kan
Años 1.000:Reinos Hispanos
Año 900 : Cataluña
Eje Catalano-Aragonés
1086 a 1.246 :Venecianos, normandos, etc.
Almogovares :Origen y acciones guerreras
Año 900 :Abate Picaud
Batalla de Bouvines en 1214

EN EL AÑO 800: LA EUROPA DE CARLOMAGNO


Los recién llegados vinieron por tres direcciones y extendieron el TERROR por toda Europa.
1) Los nómadas MAGIARES llegaron desde las estepas asiáticas del este (la región que hoy engloba Kazajstán y el suroeste de Rusia) y acabaron por asentarse en Hungría y convertirse al cristianismo.
2) Los piratas MUSULMANES atacaron toda la costa europea desde sus bases al sur del Mediterráneo.

3) Los vikingos eran navegantes sin tierra, guerreros daneses, suecos y noruegos que buscaban fama y fortuna en el pillaje, el comercio o la extorsión de las aterradas poblaciones costeras de las islas Británicas y el continente.
Algunos de estos vikingos se asentaron finalmente y se mezclaron con las poblaciones locales. Por ejemplo, fundaron Dublín en Irlanda, colonizaron Islandia, exploraron Groenlandia, establecieron su dominio en el este de Inglaterra, fundaron Normandía en el norte de Francia y la dinastía de Kíev en Rusia.
Europa se fragmentó en un principio a consecuencia de estos ataques. Cada región desarrolló nuevas alianzas e identidades.
El antiguo Imperio de los Carolingios se partió en dos regiones, una francoparlante y otra germanoparlante, como resulta evidente en los Juramentos de Estrasburgo del 842.
Un año después, el Tratado de Verdún dividía el Imperio de Carlomagno en tres reinos, que más tarde se fragmentaron en principados locales.
En GERMANÍA, esos ducados independientes terminaron enfrentándose con la ascendiente dinastía Otónida, que pretendía heredar la corona imperial de Carlomagno.
En FRANCIA, los duques y condes locales se impusieron a la monarquía cultivando las particularidades locales, como en Normandía y en Borgoña.
Mientras que muchos reinos se desintegraron, en Inglaterra los reinos previamente independientes comenzaron a unificarse bajo el rey de Wessex, Alfredo el Grande, que reinó desde el 871 hasta el 899.
Tras vencer decisivamente al caudillo danés Guthrum, Alfredo negoció un tratado que establecía leyes y fronteras para el dominio de los daneses en el nordeste de Inglaterra, el Danelaw. Alfredo apadrinó incluso a Guthrum en su bautizo cristiano, que simbolizó la integración de los vikingos en Inglaterra.
A pesar de las fracturas y la reorganización que causaron los nuevos invasores, la identidad europea no se disolvió. Por el contrario, los mismos factores culturales que habían llevado a la formación de los reinos bárbaros (la síntesis de grupos romanos, cristianos y nómadas) contribuyeron a la construcción de una identidad europea compartida.
El modelo de relaciones sociales germano-cristianas en la primera edad media estaba basado en el concepto de familia. Los lazos personales y jerárquicos de lealtad y protección, como los del los antiguos caudillos germanos y sus huestes, organizaban la familia altomedieval alrededor de un señor, su esposa, otros parientes, vasallos y criados.
Del mismo modo, desde una perspectiva cristiana, Cristo era el Señor con el creyente como vasallo, leal a la comunidad religiosa. En teoría, existía una estratificación múltiple y armoniosa: los que luchaban (la aristocracia guerrera), los que rezaban (el clero) y los que trabajaban (el campesinado).
Al igual que Dios reinaba sobre varias categorías de ángeles, la nobleza se organizaba en relaciones de vasallaje, con el rey en la cúspide inmediatamente debajo de Dios.
En la base estaba el campesinado, trabajando las tierras señoriales. Los monasterios, nutridos por los que se dedicaban a una vida de oración, encarnaban el entorno religioso ideal, en teoría sin diferencias de rango. La Iglesia, en cambio, tenía una jerarquía formada por el papa, los obispos y los sacerdotes que representaban la autoridad de Dios en el mundo.
Sin embargo, en realidad la identidad local y los lazos personales eran más fuertes. Los aristócratas competían entre sí y a menudo chocaban con la autoridad real. Los obispos, abades y abadesas, pertenecientes a la nobleza propietaria, administraban grandes latifundios y mantenía vínculos más estrechos con los nobles locales que con el distante papado.
El típico cura rural, a menudo casado, era en general escasamente más letrado que sus feligreses campesinos y, como ellos, prestaba servicio, al señor feudal que le pagaba el sueldo.
Estas comunidades autosuficientes (un monasterio, el cabildo catedralicio de un obispo, un señorío laico, una corte real) funcionaban como una familia extendida, organizada en función del rango de cada uno y unida por la lealtad y obediencia al jefe de la comunidad.

Tales familias, como escenarios de la vida cotidiana a través de la dependencia mutua, eran microcosmos de la estructura del universo: se aprendía el orden divino de las cosas a partir de la experiencia de la comunidad.

Hitos intelectuales y artísticos
A medida que cambiaba el panorama político de Europa, apareció una nueva cultura artística e intelectual. La literatura, el saber y las artes participaron de la misma fusión de las tradiciones romanas, cristianas, célticas y germanas.
De hecho, una sutil línea de transmisión cultural desde los reinos bárbaros del final de la edad antigua y el mundo celta atravesó los siglos, animada por renacimientos periódicos.
Estos revivals incluyen el renacimiento céltico del siglo VIII en el reino anglosajón de Northumbria, el renacimiento carolingio en el siglo IX, las reformas de Alfredo el Grande y sus sucesores en los siglos IX y X en Inglaterra y el renacimiento Otónida en Germania en el siglo X.
Estos renacimientos produjeron una cultura artística profundamente espiritual que se expresaba en manuscritos profusamente ilustrados, monumentos con intrincados relieves e interiores de iglesia y altares de elaborada decoración.
Los monasterios de Northumbria, fundados por monjes irlandeses en tiempos de Beda el Venerable, preservaron la cultura escrita y el arte del miniado que evocaba los estilos celta y germano.

Los textos bíblicos y los comentarios clásicos, tanto en latín como en lengua vernácula, se decoraban con motivos geométricos muy elaborados, así como con entrelazados vegetales y cabezas de animales.
Carlomagno atrajo a su corte al northumbrio Alcuino de York para que revitalizara la educación y la cultura carolingias. Para llevar a cabo esta misión, ALCUINO editó una cuidada versión de la Biblia e inventó una caligrafía muy legible, la minúscula carolina, que se convirtió en la base de la moderna tipografía.
Para que la cultura fuera más accesible, el rey Alfredo animó a que se escribiera en anglosajón además de en latín. El resultado fue un rico legado de traducciones bíblicas, sermones, hagiografías y poemas.
Entre la protección regia en la corte, las escuelas eclesiásticas y los scriptoria monásticos, la literatura y el saber cristiano-romano no sólo se preservaron a lo largo de la primera edad media, sino que en ciertas épocas y lugares, florecieron de manera extraordinariamente novedosa.
El filósofo del siglo IX Juan ESCOTO Eriúgena, un irlandés miembro de la corte Carolingia que sabía griego y latín, resucitó la filosofía neoplatónica.
En Germania, durante los reinados de Otón II y Otón III, el cortesano GERBERTO de AURILLAC (futuro papa Silvestre II), dio a conocer la ciencia hispanomusulmana, mientras que la culta monja benedictina Hrosvitha de Gandersheim escribió poemas y obras de teatro imitando el estilo clásico grecorromano.
La cultura germano-cristiana dio a luz una visión del mundo holística que presentaba a la naturaleza imbuida de presencias espirituales.
Según esto, la naturaleza era misteriosa pero tenía un orden propio que era el establecido por el Creador.

Por ejemplo, se podía relacionar las mareas y las estaciones con los fenómenos celestes mediante el estudio cuidadoso del firmamento, que ponía de manifiesto el orden de la creación divina, pero las invasiones y las malas cosechas indicaban la necesidad de la reforma moral o la renovación espiritual.
Antiguos cánticos y oraciones cristianas activaban las propiedades medicinales de las hierbas de la misma manera que las palabras del sacerdote en la misa convertían el pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo. El folclore germano se mezclo con la cosmología cristiana de mil maneras para producir una manera de vivir flexible y dinámica.
vascos FORTASLEZA CAROLINGIA
AÑOS 1.000 : LOS PRIMEROS REINOS INDEPENDIENTES

Considerado el castellano un latín mal hablado por norteños (navarros) llegará a reyes, poetas y países del otro lado del Océano. Oviedo, Jaca, León, Astorga, Lugo, Pamplona, Gerona o Barcelona no podían compararse con ninguna ciudad de Al Andalus. La jerarquía eclesiástica mantiene un control rígido sobre la cultura transmitida por romanos y visigodos, y sólo en los monasterios se refugia el SABER.
A comienzos del año 1.031 cae el Califato, dividiéndose en reinos de taifas. Mientras la caballería pesada y las tácticas militares de los guerreros del Norte van expandiendo sus territorios.
Los reinos cristianos pactaban con reinos musulmanes alianzas contra otros musulmanes e incluso contra otros cristianos, a cambio DE PARIAS o cobro en oro. Gracias a estas parias, SANCHO III el Mayor (1.000 a 1035) hizo de NAVARRA el primer gran Estado cristiano. El monarca navarro se apoderó de Castilla , Aragón y León, e incluso obtuvo el vasallaje del Conde Barcelona (sometido hasta entonces a los Francos).
A su muerte, Sancho divide los territorios entre sus hijos creando los Reinos de Castilla, Aragón y León, además de Navarra. Su hijo Fernando I de Castilla extiende su influencia a los taifas de Zaragoza, Badajoz, Sevilla y Toledo. Las tropas navarras del otro hijo de Sancho se estrellan contra el ejército castellano, y asimismo logra Fernando que León se someta a Castilla tras la batalla de Tamaron en el año 1.037.

Durante el siglo XI tanto Sancho de Navarra como sus sucesores potencian el Camino de Santiago como vía de intercambios culturales con Europa. Los peregrinos traen nuevas ideas, modernos lenguajes artísticos y cambios eclesiásticos. Los monjes de CLUNY introducen el románico francés en la arquitectura de Silos o de Santiago.
A la muerte de Fernando I (primer rey castellano e hijo del navarro Sancho III) en 1065, sus hijos entran en guerra sucesoria y tras el asesinato de Sancho II en las muralla de Zamora.

ALFONSO VI unifica Castilla con la ayuda de su hermana Urraca. Alfonso VI extendió su influencia a La Rioja, Álava, Vizcaya y Guipúzcoa y utilizó todos sus esfuerzos en conquistar el Sur musulmán, en donde se hallaban la riqueza y la cultura.

En el año 1.085 ARAGON absorbe el reyno navarro, conquista Barbastro y toma Cuenca.. Es el fin de Navarra hasta el siglo siguiente en que recupera su independencia pero siempre ya sometido a la preponderancia de Castilla y Aragón.

En 1.086 los ejércitos norteafricanos del almorábide Yusuf cruzan el estrecho y toman Granada, Córdoba, Badajoz y Zaragoza.

A la muerte del rey navarro-aragonés , su hijo Alfonso El Batallador prosigue su avance contra los almorabides y toma Zaragoza y se presenta a las puertas de Córdoba. Deja en su testamento como heredero a la Orden del Temple.

Ante lo cual, NAVARRA aprovecha y se independiza. Alfonso VII de Castilla se impone sobre sus homónimos de Aragón y Navarra y se proclama Emperador de toda España.

Una nueva oleada de norteafricanos, los ALMOHADES, se apodera de los reinos de taifas islámicos.1.212 : La Batalla de las Navas de Tolosa.

Soldados de las tierras de Castilla, Navarra y Aragón se unen en Despañaperros en la zona llamada de Navas de Tolosa y al frente de Alfonso VIII de Castilla derrotan a los almohades. Ello supone poner en manos de los nobles cristianos de los tres reinos ricas tierras y latifundios del mundo islámico.

Sin embargo sólo quedan dos reinos protagonistas : CASTILLA y ARAGÓN.

Castilla fundida con León en la persona de Fernando III une a su territorio las provincias de GUIPUZCOA, VIZCAYA y ALAVA.

Jaime I de Aragón se apodera de Mallorca, Valencia y Baleares.




vascos MEZQUITA
ALMANZOR (950): Galicia y Cataluña
CATALUÑA
El conde de Barcelona, BORRELL I (948-992), nieto de Wilfredo el Ve­lloso, inaugura una política separatista respecto de Francia, para lo que reforzaría sus lazos de amistad con los gobernantés de Córdoba y Ro­ma.

Enviaron para ello una serie de embajadas al califa al-Hakam II que darán buenos resultados.
El propio conde se dirigirá en persona a Ro­ma acompañado de Atón, obispo de Vic, y de GERBERTO de AURILLAC, con la finalidad de obtener para el primero ei nombramiento de arzo­bispo de Tarragona y así separar definitivamente de la archidiócesis FRANCA de Narbona las antiguas sedes situadas en los condados catala­nes: Barcelona, Gerona, Vic, Urgel y Elna.

A la muerte del pacífico califa al-Hakam 11(976), y la implanta­ción durante el reinado de Hisham II del régimen amirí de Almanzor, Barcelona será saqueada en el año 985. La embestida obliga al conde de Barcelona a intentar un cambio de política, así que solicita la ayu­da franca para resistir a la ofensiva musulmana.

No obstante, este in­tento de acercamiento no alcanzó ningún resultado práctico.
La ex­tinción de la dinastía carolingia en el 987 y el convencimiento de que nada podía esperar de los capetos fueron un pretexto invocado por Borrell para romper los lazos que unían al condado de Barcelona con la monarquía franca.

Aunque separados Urgel y Barcelona por decisión de Borrell, los condes Armengol y Ramón Borrell mantienen una estre­cha alianza frente a los ataques musulmanes en adelante.

SANTIAGO DE COMPOSTELA

El historiador magrebí Ibn Idari al-Marrakusi narra así el ataque de Almanzor contra Santiago de Compostela: "Llegó Almanzor a la ciudad de Santiago, en los confines de Galicia, tierra que alberga la mayor ciudad santa cristiana existente en las tierras de al-Andalus y en todas las tierras que la rodean.

"Los cristianos veneran tanto su igle­sia como nosotros veneramos al Caaba; pues en ella prestan los jura­mentos solemnes y a ella acuden en peregrinación desde los confines de Roma y desde mucho más allá"
Estas informaciones las había to­mado Ibn Idari de la obra del gran historiador andalusí del siglo x Abn Marwan ibn Hayyán, testigo personal de las expediciones de Al­manzor y la fuente más fiable sobre esta época para los historiadores árabes.

Desde el siglo IX Santiago se había convertido en el foco de pere­grinación más renombrado de la Europa occidental. El «camino de Santiago» era recorrido, como debía serlo aún durante todo el resto de la Edad Media, por innumerables peregrinos, venidos a menudo de muy lejos.

Es sabido que, según una tradición piadosa que ha encon­trado eco hasta en ciertos autores musulmanes, el apóstol Santiago el Mayor, al venir a evangelizar España, había desembarcado en Galicia, en Iria, la actual Padrón.
Un obispo de Iria, Teodomiro, había descu­bierto milagrosamente la tumba del apóstol y trasladado sus restos al lugar en que más tarde había de elevarse la ciudad de Santiago sobre el «campo de las Estrellas» (Compostela).

La modesta iglesia construi­da en el siglo IX por el rey ASTURLEONÉS Alfonso II fue transformada por uno de sus sucesores, Alfonso III el Grande, el año 910, en una ri­ca basílica que fue destruida por Almanzor.

El ataque contra Santiago de Compostela tuvo lugar a finales del verano del año 997.

Ibn Hayyán cuenta que las huestes de Almanzor "cruzaron el río Ulla, junto al cual se sitúa otro de los santuarios de Ja­cobo [la crónica se refiere al primitivo santuario compostelano de San­ta María de Iria, actual Padrón] y que sigue en importancia al que encierra su sepultura".

Ibn Idari nos dice que, cuando llegaron los musulmanes a la ciu­dad del santo, la encontraron totalmente desierta; sólo estaba sentado, al lado del sepulcro, un viejo clérigo que, según dijo al jefe andalusí, estaba "rezando a Santiago".
Después de saquear la ciudad y obtener un sustancioso botín, los musulmanes destruyeron las murallas, los edificios y la iglesia. Sólo fue respetado aquel viejo sacerdote y el se­pulcro del santo, ante el cual Almanzor apostó guardias.




vascos GENHIS KHAN
GENGIS KAN entre 1167 y 1.300
Gengis Kan, nombre por el que es conocido Timuyin (c. 1167-1227), conquistador mongol, sus ejércitos nómadas crearon un vasto Imperio bajo su poder que se extendía desde China hasta Rusia.

Nació cerca del lago Baikal (en la actual Rusia), hijo de Yesugei, jefe y dirigente mongol de una extensa región entre el río Amur y la Gran Muralla china. A la edad de trece años, Timuyin sucedió a su padre como jefe tribal. Su temprano reinado se vio marcado por las sucesivas revueltas de sus tribus y por una intensa lucha por mantener su liderazgo, pero el dirigente mongol mostró muy pronto su capacidad militar y no sólo conquistó a sus indisciplinados súbditos sino también a sus hostiles vecinos, asesinando despiadadamente a todos los que se le oponían.

En 1206 Timuyin ya era el dueño de casi toda Mongolia. Ese mismo año, la asamblea de las tribus dominadas le proclamaron Gengis Kan (chêng-sze, en chino ‘guerrero valeroso’ en turco khan, ‘señor’), líder de las tribus mongoles y tártaras unidas, y la ciudad de Karakorum (Karakoram) fue designada como su capital.

Fue entonces cuando el kan inició la conquista de China, con el pretexto de buscar un lugar de pasto para sus caballos en los fértiles campos chinos. En 1208 ya había establecido un punto de apoyo dentro de la Gran Muralla, y en 1213 dirigió a sus ejércitos hacia el Sur y el Oeste y se adentró en el territorio dominado por la dinastía Jin (1122-1234), sin detenerse hasta alcanzar la península de Shandong.

En 1215 sus ejércitos tomaron la ciudad de Yenking o Zhong-du (actual Pekín), la última fortaleza china al norte del país, y en 1218 la península coreana cayó en manos de los mongoles.

En 1219, en venganza por el asesinato de algunos comerciantes mongoles, Gengis Kan envió a sus ejércitos hacia el oeste, invadiendo Jwarizm, un extenso Imperio turco formado por los actuales países de Irak, Irán y parte del Turkestán occidental.

Los mongoles arrasaron Turkestán y saquearon las ciudades de Bujara y Samarkand, adquiriendo con sus asesinatos fama de espantosa ferocidad. En lo que hoy en día es el norte de la India y Pakistán, los invasores conquistaron las ciudades de Peshawar y de Lahore así como sus territorios próximos. Al parecer, en aquellos años consejeros musulmanes habían enseñado a Gengis a apreciar el valor de las ciudades como fuentes de riqueza.

En 1222 los mongoles entraron en lo que es en la actualidad Rusia y saquearon la región que se extendía entre los ríos Volga y Dniéper y desde el golfo Pérsico hasta casi el océano Ártico.

La grandeza del kan como líder militar no sólo se debió a sus conquistas sino también a la excelente organización, disciplina y maniobrabilidad de sus ejércitos. Además, el dirigente mongol fue un admirable hombre de Estado; su Imperio estaba tan bien organizado que, según se decía, los viajeros podían ir desde un extremo a otro de sus dominios sin ningún tipo de temor o peligro. Sin embargo, mostró un salvajismo sin límites hacia sus rivales y enemigos, y utilizó el asesinato como arma habitual en sus conquistas.

A su muerte, ocurrida el 18 de agosto de 1227, el Imperio mongol quedó dividido entre sus tres hijos. Cuatro de sus nietos (especialmente Batu Kan y Kublai Kan) se convirtieron en grandes líderes mongoles por propio derecho. Las invasiones de Gengis Kan siguieron gozando de una gran importancia histórica mucho después de su muerte.



Siglo IX : ABATE PICAUD DESCRIBE A LOS VASCOS

El Abate Picaud describe en el siglo XI la comarca de los vascos curiosamente NO COMO UN ESTADO sino como tributarios del Rey de Aragón con unas características "muy peculiares"...

"El Camino de Santiago pasa por un monte muy alto, denominado Port de Cize, bien por ser la puerta de España, o porque por ese monte se transportan las mercancías de un país a otro.
Tiene ocho millas de subida y otras ocho de bajada; su altura, en efecto, es tanta que parece que toca el cielo.
A quien lo sube le parece que puede palpar el cielo con su propia mano. Desde su cumbre puede verse el mar británico y occidental, así como los confines de tres regiones: Castilla, Aragón y Francia.
En la cima de este monte hay un lugar llamado la Cruz de Carlomagno, porque en él, en tiempos pasados, Carlomagno se abrió camino con hachas, piquetas, azadas y otras herramientas, cuando, al frente de sus ejércitos, se dirigía a España.

A continuación alzó figuradamente en alto la cruz del Señor, y doblando las rodillas en dirección a Galicia, elevó sus preces a Dios y a Santiago. Por este motivo, los peregrinos tienen por costumbre hincarse allí de rodillas y orar vueltos hacia la patria de Santiago, y cada uno deja clavada una cruz, estandarte del Señor. Hasta mil se pueden encontrar allí. De ahí que se tenga a éste por el primer lugar de oración a Santiago en el camino.

En ese monte, antes de que el cristianismo se extendiese por todo el territorio español, los impíos vascos tenían por costumbre , a los peregrinos que se dirigían a Santiago, no sólo asaltarlos, sino montarlos como asnos y matarlos.

Junto a este monte, en dirección norte, está el valle llamado Valcarlos, en el que acampó el mismo Carlomagno con sus ejércitos, cuando sus guerreros murieron en Roncesvalles. Por él pasan también muchos peregrinos camino de Santiago cuando no quieren escalar el monte.
A continuación, en la bajada, están el hospital y la iglesia en la que se encuentra el peñasco que el poderosísimo héroe Roldán, con su espada partió por medio de arriba a abajo, de tres golpes.
Viene luego Roncesvalles, el lugar donde tuvo lugar el gran combate en el que perecieron el rey Marsilio, Roldán y Oliveros con otros cuarenta mil combatientes cristianos cogidos por la espalda por vascos y sarracenos.

Pasado este valle, viene la tierra de los vasconavarros, rica en pan, vino, leche y ganados. Vasconavarros tienen características semejantes en las comidas, el vestido y la lengua, pero los vascofranceses son de rostro más blanco que los navarros.

"Los vascos se visten con ropas negras y cortas hasta las rodillas y usan un tipo de calzado que llaman abarcas, hechas de cuero con el pelo sin curtir, atadas al pie con correas y que sólo envuelven las plantas de los pies, dejando al descubierto el resto.

"Gastan, en cambio, unos mantos negros de lana que les llegan hasta los codos, con orla, parecidos a un capote, y a los que llaman sayas.
Como se ve, visten mal, lo mismo que comen y beben también mal, pues en casa de un vasco se tiene la costumbre de comer toda la familia, lo mismo el criado que el amo, la sirvienta que la señora, mezclando todos los platos en una sola cazuela, y nada de cucharas, sino con las propias manos, y beben todos del mismo jarro.

"Y oyéndoles hablar, te recuerdan los ladridos de los perros, por lo bárbaro de su lengua.
"A Dios le llaman urcia; a la Madre de Dios, andrea Maria; al pan, orgui; al vino, ardum; a la carne, aragui; al pescado, araign; a la casa, echea; al dueño de la casa, iaona; a la señora, andrea; a la iglesia, elicera; al sacerdote, belaterra, que significa bella tierra; al trigo, gari; al agua, uric; al rey, ereguia; y a Santiago, iaona domne iacue.
"Son un pueblo bárbaro, diferente de todos los demás en sus costumbres y naturaleza, colmado de maldades, de color negro, de aspecto innoble, malvados, perversos, pérfidos, desleales, lujuriosos, borrachos, agresivos, feroces y salvajes, desalmados y réprobos, impíos y rudos, crueles y pendencieros, desprovistos de cualquier virtud y enseñados a todos los vicios e iniquidades, parejos en maldad a los Getas y a los moros o sarracenos y enemigos frontales de nuestra nación gala.

"Por una miserable moneda un vasco liquida, como pueda, a un francés. En alguna de sus comarcas, en Vizcaya o Alava por ejemplo, los vascos, mientras se calientan, se enseñan sus partes, el hombre a la mujer y la mujer al hombre.

"Además, los vascos fornican incestuosamente al ganado. Y cuentan también que el vasco coloca en las ancas de su mula o de su yegua una protección, para que no las pueda acceder más que él.
Además, da lujuriosos besos a la vulva de su mujer y de su mula. Por todo ello, las personas con formación no pueden por menos de reprobar a los vascos.


historia vascos VENECIANOS
VENECIANOS, NORMANDOS y BIZANTINOS EN ESA ÉPOCA

La historia de cómo se preparó el asalto a Constantinopla en 1204 por unos europeos cegatos y codiciosos.

Es difícil establecer un punto de partida para el odio mutuo que se apoderó simultáneamente de bizantinos y latinos.

Podríamos decir que sucedió en la época del patriarca Focio, el césar Bardas y el emperador Miguel III, que excomulgaron al Papa Nicolás en un sínodo de 867. O en el Cisma de 1054, reinando en Bizancio Constantino IX Monómaco, cuando el patriarca Miguel Cerulario y la embajada romana a Constantinopla se excomulgaron mutuamente, sin saber que esos actos constituirían la ruptura definitiva de las dos iglesias.
O tal vez fuera en 1099, cuando los contingentes adelantados de la primera cruzada, después de atravesar el Bósforo e ingresar en Asia Menor, fueron masacrados por los turcos seljúcidas, y los latinos les echaron la culpa a los bizantinos tildándolos de traidores, incapaces de pensar que pudieran ser derrotados de otra manera, ya que iban con Dios de su lado...

Constantinopla, la ciudad de oro, la de las iglesias enormes y riquísimas decoradas con mosaicos extraordinarios y los emperadores dadivosos que repartían oro y plata a sus súbditos y servidores, la ciudad del lujo, la seda y los monasterios de ladrillo con enormes riquezas, la ciudad cismática, la rebelde, el lugar donde el Papa significaba muy poco, fue poco a poco objeto del deseo de los occidentales.

Hubo distintas formas de tentar una ocupación del territorio bizantino, según quien fuera el pretendiente.

Por un lado, los normandos, que terminaron con la Italia bizantina en 1071 con la toma de Bari, el mismo año en que los turcos seljúcidas derrotaban a Romano IV Diógenes en Matzikert y se produjera una guerra civil desastrosa para Bizancio, saldada con la pérdida de importantísimos territorios de Asia menor.

Los normandos cruzaron el Mar Adriático, sedientos de conquistas, con el ánimo de seguir reduciendo al Imperio, pero se encontraron con una dura resistencia dirigida por Alejo I Comneno, que los rechazó luego de años de violentos enfrentamientos.

Los venecianos, en cambio, muy astutos y ya considerablemente enriquecidos por su comercio creciente con Oriente, se aprovecharon de la decadencia de la armada bizantina, de la cual imitaron los tipos de barcos y las rutas a seguir; y alimentados por los reinos latinos de Oriente, consiguieron en 1082 gracias a su habilidad diplomática, y a modo de intercambio por el servicio de sus naves en las batallas del emperador (muy poca cosa en realidad), la libertad de comerciar en todo el Imperio sin pagar tributo, lo que significó en pocos años, gran riqueza para Venecia, y pobreza cada vez más evidente para los bizantinos.

Los señores VENECIANOS trataban mal a los bizantinos, se movían por el Imperio como si fueran sus dueños y poco a poco se llevaban todos los recursos de Bizancio para su ciudad.

Los venecianos tenían sus propios barrios acomodados en cada puerto y en cada isla bizantina importante, vivían en el lujo mientras los mercaderes locales, agobiados por los impuestos, no podían competir y se volvían cada vez más pobres.

Hubo intentos de los siguientes emperadores de tratar de sacarse el yugo económico veneciano de encima, como el de Juan II Comneno en 1126, pero la flota veneciana respondía con serios ataques que los obligaban a volver a firmar pactos deshonrosos.

Fue Manuel I Comneno quien se atrevió a firmar pactos con Génova (1169) y Pisa (1170) -aunque era una solución de cambiar un dueño por otro-, y a organizar una detención de todos los mercaderes venecianos, con confiscación de bienes y barcos el 12 de marzo de 1171. Venecia contestó devastando las islas de Chíos y Lesbos.

Estos hechos, entre otros muchos, provocaron en mayo de 1182 un levantamiento del pueblo de Constantinopla contra los latinos que allí residían, probablemente instigados por Andrónico Comneno, futuro emperador y emblema antilatino.

Todos los occidentales fueron masacrados de manera espantosa. Sus bienes fueron saqueados y sus barrios fueron incendiados en un ataque de furia desmedida, producto de un sentimiento de odio alimentado a través de muchos años.

A partir de ese momento, la idea de tomar Constantinopla fue creciendo aún más en Occidente.

En 1204, la organización de la CUARTA CRUZADA le dio una excelente excusa al dux veneciano, Enrico Dándolo (quien aparentemente habría sido víctima del ataque a los latinos en la capital bizantina en 1182, quedando ciego), para, mediante ciertos ardides, desviar la atención de la cruzada hacia Constantinopla.

No son los hechos de la toma de la ciudad cristiana por excelencia el objeto de este trabajo.

Solamente queda decir que los soldados francos y venecianos, y todos los demás cruzados, una vez en posesión de la ciudad, se dedicaron a saquearla sistemáticamente, mataron a cuanta persona se les cruzara en el camino, entraron a las iglesias, a las casas, a los palacios, y los despojaron de todo lo que tenía valor, incendiaron edificios, casas, todo lo que no les interesara mantener, transformando la más grande ciudad cristiana del mundo en una ruina, tanto que jamás pudo sobreponerse a este golpe.

El Imperio Latino de Oriente duró apenas 57 años, pero ese tiempo fue suficiente para robar o destruir casi todo lo que había logrado el Bizantino en casi 900 años.

Pero incluso esto, aunque constituyó una pérdida irreparable, no fue lo más terrible: lo más penoso fue que unos cristianos le habían asestado el golpe mortal a otros cristianos; era la misma fe la que todos llevaban dentro, los bizantinos no eran los infieles que las cruzadas debían combatir, y el crimen que se cometió con el desvío de la cuarta cruzada fue una de las páginas más lamentables y vergonzosas de la Historia.



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EJE CATALANO-ARAGONÉS

Los núcleos hispanocristianos que se apoyaron en el Pirineo durante el Alto Medievo -del reino vascón de Navarra a Occidente a los condados de la primitiva Cataluña en Oriente- experimentaran en los siglos siguientes una serie de reajustes políticos.

El hegemónico reino de Navarra perderá importancia paulatinamente en beneficio del eje catalonoaragonés. Este se proyectará primero hacia el Ebro, y, más tarde, hacia el Levante y las islas del Mediterráneo occidental.

En Navarra la muerte del rey García Sánchez en Atapuerca a manos de los castellanoleoneses fue el primer aviso para un prometedor Estado que fue objeto de las ambiciones de sus vecinos aragoneses del Pirineo Central y, a la larga también, de la pujante dinastía Capeto.

Entre 1076 y 1134 NAVARRA unió sus destinos al reino de Aragón y, conjuntamente, ejercieron una fructífera expansión hasta más allá del curso medio del Ebro.

Cuando soltó lazos de sus vecinos, Navarra se convirtió en un pequeño Estado que perdió su salida al mar a manos de Castilla. Apenas consiguió una compensación territorial con una pequeña expansión en Ultrapuertos, al otro lado del Pirineo.

La última dinastía indígena se extingue con la muerte de uno de los combatientes de la jornada de Las Navas de Tolosa: Sancho VII el Fuerte (1234).

Durante algunos años gobernaría una familia de ascendencia francesa: la Casa de Champaña. Su última representante, Juana, casaría con Felipe IV el Hermoso.

Navarra quedaba con ello reducida a la categoría de una mera provincia de los dominios Capeto.

En la Corona catalano-aragonesa, pese a las dificultades sufridas por los condados catalanes a fines del primer milenio -saqueo de Barcelona por Almanzor incluido- la recuperación fue notable desde los primeros años del siglo XI.

La disolución del Califato de Córdoba y el relajamiento de los lazos feudovasalláticos mantenidos hasta entonces con la monarquía francesa colaboraron poderosamente a la afirmación de la primitiva Cataluña. Un siglo después, el conde barcelonés Ramón Berenguer III daba importantes pasos para la restauración de la sede metropolitana de Tarragona.
Para esas fechas, sus vecinos del Pirineo Central habían logrado éxitos notables. El condado de Aragón, elevado a la categoría de reino, se convirtió en la más importante fuerza aglutinadora: Sobrarbe y Ribagorza cayeron sin dificultades en su órbita.

El propio reino de Navarra se unió a Aragón durante los reinados de Sancho Ramírez, Pedro I y Alfonso I el Batallador. Bajo el gobierno de éste, Aragón experimentó una impresionante expansión a costa de los musulmanes del valle del Ebro.
A su muerte sin descendencia, los barones aragoneses eligieron a su hermano Ramiro II el Monje.
Una hija de este -Petronila- casaría con Ramón Berenguer IV de Barcelona. La unión de Cataluña y Aragón se mostró extraordinariamente fructífera.
Con unos intereses a caballo del Pirineo, los primeros monarcas al frente de estos Estados (Alfonso II y Pedro II) mantuvieron una activa política al otro lado de la cordillera.
La derrota de Muret en 1213, sin embargo, marcó el inicio del declive de la presencia catalanoaragonesa en el Languedoc.

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LOS ALMOGÁVARES :Catalano-aragoneses

A principios del siglo XIV, 3.000 hombres declaran la guerra al Imperio bizantino. Son los Almogávares; un atrevido grupo de guerreros hispanos -ARAGONESES y CATALANES-que en apenas diez años expulsarán a los turcos de Anatolia, pondrán en jaque a Bizancio y conquistarán los ducados de Atenas y Neopatria.
Tras el alevoso asesinato del caudillo almogávar Roger de Flor, los almogávares iniciarán su revancha desafiando a uno de los imperios más poderosos de la época.

ROGER DE FLOR. era hijo de un halconero alemán, Ricardo Blume -cuyo nombre traducido es Ricardo de Flor- y para los catalanes "Roger de Flor", quien había servido al Emperador Federico III Hohestaufen y se mantuvo fiel a la dinastía luchando, primero del lado Manfredo hasta su dominio en Benevento y hallando después la muerte en la batalla de Tagliacozo combatiendo junto a Conradino.

Roger de Flor, fue admitido en la orden militar del Temple, fue nombrado hermano sargento de la orden y, con el tiempo, la orden de los templarios puso bajo su mando una magnifica nave el "Halcón"...y después de muchas peripecias huyó a Génova de allí a Sicilia y por ultimo al Reino de Aragón.
El destino fue tejiendo poco a poco la relación entre el hijo del halconero y los guerrilleros españoles, y entra en contacto con los Almogávares.
De esta manera se pone al servicio de los bizantinos al servicio del Imperio para luchar contra los turcos invasores de Constantinopla.



ACCIONES de los guerreros ALMOGAVARES

A principios del siglo XIV, los almogávares son un pueblo organizado militarmente que vive de la guerra. Habitan en el Pirineo, mayoritariamente catalanes, de costumbres y vestimentas austeras, valientes y dotados de un armamento sencillo y ligero para el transporte, pero temiblemente eficaz.
En el verano de 1302 los servicios de la Gran Compañia Catalana de los Almogávares son reclamados por el emperador bizantino Andrónico para neutralizar la imminente amenaza turca.
El líder de la Compañia es Roger de Flor, que acepta la propuesta bizantina. Roger de Flor exige una soldada altísima, así como el cargo de Megaduque del Imperio Romano de Oriente, casándose con una sobrina del Emperador.

Una vez en Constantinopla, los 4000 infantes y 1500 caballeros almogávares cosechan grandes victorias. Exitos como la liberación de la ciudad de Filadelfia, donde los turcos pierden 7000 caballeros y 11.500 soldados, frente a las 180 bajas almogávares, y la posterior expulsión de Anatolia y de Asia Menor de todos los turcos, atemorizan el decadente Imperio bizantino, que ve en la Compañía una amenaza para su propio poder.
Después de la victoriosa campaña, Roger de Flor es reclamada en Constantinopla para presentarse delante del Emperador mientras la Compañía se estaciona en Galípoli.

Roger es recibido como un héroe y es invitado a una cena en Adrianópolis. El 5 de abril de 1305, durante el banquete, Roger de Flor y su escolta son asesinados a traición.

Seguidamente las tropas almogávares también son atacadas y perseguidas por sorpresa hasta su refugio en la fortaleza de Galípoli. Hay más de 1000 bajas. La contraofensiva almogávar es exitosa, derrotando el ejército bizantino. Los almogávares asaltan y debastan toda la Tracia, y extienden su venganza a Macedonia.

Guerras de poder internas acaban descabezando la Companyia Almogávar que sin comandante y con problemas de avituallamiento, se adentran en Tesalia.
Este territorio habia caido 100 años antes en manos de los barones francos en la 4a Cruzada.
Los almogávares son contratados por Gautier de Brienne, duque de Atenas, para batallar contra los griegos, pero una vez realizado el trabajo, el baron franco se niega a pagar los servicios almogávares y ambos ejércitos (franco y almogávar) se encuentran en la decisiva batalla de Cefis.
La pesada caballería franca (3000 nobles y caballeros y 12000 infantes) es derrotada por los almogávares (500 a caballo y 3000 soldados).
Esta derrota marca el fin de cien años de dominación franca en Grecia.

Acabada la matanza, los catalanes ocupan sin dificultad las ciudades griegas. Atenas se rinde y los griegos aceptan el cambio de amos.
La Gran Compañía Catalana se establece a lo largo de tres generaciones en aquellos territorios-ducados de Atenas y Neopatria-, adoptando las leyes que ya imperaban en la CORONA DE ARAGÓN.
Instituyen la lengua catalana como oficial y tratan a los griegos con más respeto del que lo habian hecho los francos, llevando a una etapa de cierta prosperidad.

El secreto de la eficacia guerrera de la infanteria almogavar era la extraordinària rapidez y disciplina con la que se movia y se adaptaba, en cada momento de la lucha, a las circunstancias y el devenir de la batalla.
La vestimenta de los almogávares era dispar y no seguia una uniformidad.

Podian comenzar una batalla haciendo de ballesteros o lanceros, para pasar a atacar, con su característica ferocidad, armados con su temible "coltell" o espada corta.

Una caballeria ágil y eficaz daba soporte a la estrategia almagavar y la complementaba.

La epopeya almogávar precipitó la revisión de las estratégias militares de la época, bien representadas en la prestigiosa caballería de los barones francos en Grecia.
El encorsetamiento del caballero y el de su caballo dentro de las carcasas de hierro, cada vez más pesadas, y la nula capacidad de maniobra demostrada delante de una infanteria ágil y activa como la catalana, llevaron a cuestionar la eficacia de la caballería pesada como cuerpo de choque.




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FRANCIA e INGLATERRA entre 1.189 y 1.214


La herencia de Enrique II fue a parar a manos de Ricardo I (Corazón de León), hombre bien capacitado políticamente.

Acompañando a Felipe Augusto y a los alemanes de Federico Barbarroja en la Tercera Cruzada, dio muestras de extraordinario talento militar.

A su regreso de Tierra Santa fue hecho prisionero por el duque Leopoldo de Austria, circunstancia aprovechada por Felipe de Francia para intentar la conquista de Normandía.
El Capeto fue hombre que aprovechó a fondo las contradicciones del mundo angevino cuya unidad sólo se mantenía gracias a la pericia de los monarcas ingleses. Ya en 1186, a la muerte de Godofredo de Bretaña y aprovechando la minoridad de su heredero Arturo, se había erigido con la guarda del ducado.

Sin embargo, la liberación de Ricardo en 1194 fue fatal para los intereses de París. El Plantagenet se dispuso a rehacer sus dominios en Francia infligiendo una terrible derrota a Felipe cerca de Freteval (1194).

Por mediación pontificia, ambos rivales llegaron a suscribir una tregua durante la cual Ricardo murió delante del castillo de Chalus en una escaramuza contra un vizconde rebelde.
Sin herederos legítimos, la herencia de Ricardo fue objeto de inmediata disputa. Su hermano Juan no tuvo dificultades para controlar Inglaterra y Normandía; su anciana madre LEONOR seguía como SEÑORA DE AQUITANIA; los barones de Anjou optaron por Arturo de Bretaña.

En julio de 1202, Juan obtuvo sobre sus rivales, atizados por Felipe Augusto, un resonante triunfo en Mirabeau con prisión de Arturo incluida.

Sin embargo, el monarca inglés, un ciclotímico no más cruel que cualquiera de sus contemporáneos, despilfarró su éxito en muy pocos meses.

La misteriosa muerte de Arturo fue la señal para una vasta rebelión en el continente.
Perdidos la mayor parte de los apoyos, Poitou, Anjou, Maine y Turena escaparon a la autoridad de Juan. Felipe Augusto aprovechó la oportunidad para, en fulgurante campaña, invadir Normandía y entrar en Rouen el 16 de abril de 1203.

En el frente Sur, la muerte de Leonor de Aquitania desató las ambiciones de Alfonso VIII de Castilla que trató de hacer efectivos los derechos al ducado de su esposa también llamada Leonor y hermana de Juan.

En 1205 el Imperio angevino estaba en ruinas. En los meses siguientes, Juan pudo rehacerse parcialmente: el arzobispo de Burdeos organizó la defensa contra los castellanos y el Plantagenet lograba recuperar algunas posiciones al suroeste del Poitou: Saintonge, Angulema y Aunis.

A lo largo de los años siguientes, las campañas en Francia se condujeron de forma más relajada. Juan lo aprovechó, sobre todo, para acometer operaciones de castigo en la frontera escocesa, en Irlanda y en Gales.

Ello permitió a Londres ejercer una autoridad sobre la periferia británica como nunca hasta entonces se había logrado.

Un nuevo enfrentamiento con el pontificado provocó una larga crisis que, desde 1213, llevará a una reanudación de las hostilidades.
Un intento de desembarco francés en Inglaterra con el beneplácito pontificio fracasó estrepitosamente. Juan volvió a la sumisión a la Santa Sede, pero el sistema de alianzas se había reavivado tan peligrosamente que la guerra generalizada se hacia inevitable.

Autores del siglo XIII como el cronista Alberico des Trois-Fontaines o del presente como Yves Renouard, han destacado la importancia de los acontecimientos que se desarrollaron en Europa a partir de 1212.

En esta fecha los hispanocristianos obtienen la resonante victoria de Las NAVAS DE TOLOSA; en 1213 el ejercito cruzado de Simón de Montfort derrotaba a Pedro II de Aragón aliado "malgre lui" de los señores filoalbigenses del Mediodía de Francia.
Muret fue un éxito militar del vencedor en el campo de batalla y un éxito espiritual de la Iglesia romana en su lucha contra la disidencia religiosa. A la larga lo sería también de la realeza Capeto ya que le dejaría un terreno abonado para intervenir directamente en los asuntos del Midi.

De efectos mucho más inmediatos para Felipe Augusto de Francia lo fue otro éxito militar: la batalla de BOUVINES librada el domingo 27 de julio de 1214.

Bouvines fue el desenlace del largo contencioso mantenido por la realeza Capeto con sus rivales Plantagenet y con sus entonces aliados: los condes de Flandes y Boulogne y el ocupante del trono imperial Otón IV de Brunswick.

Textos de la época redactados a mayor gloria de Felipe Augusto (poema de Guillermo el Bretón) y del presente siglo (el magistral estudio de G. Duby) han destacado la trascendencia militar y política de este acontecimiento.

Desde la habilidad táctica del consejero militar del Capeto, el obispo Guerin de Senlis a la hora de distribuir las fuerzas reales, pasando por el valor militar derrochado en ambos bandos, hasta desembocar en la huida de Otón y la prisión de los condes de Flandes y Boulogne por Felipe Augusto.

Bouvines suponía el mayor triunfo de los Capeto en el campo de batalla y ratificaba con creces la pequeña victoria que unos meses antes el heredero de la Corona, Luis, había obtenido en el Sur (escaramuza de La Roche-Aux-Moines) sobre un contingente inglés.Bouvines tuvo otros efectos no menos resonantes.

Para la imagen de la monarquía Capeto se creó el mito de la victoria sobre una feudalidad de fidelidades cambiantes.

Y ello, gracias al concurso de las "buenas ciudades" que, con sus milicias, habían apoyado la causa del rey.

Bouvines -y no es poco- había supuesto también la derrota del peligro proveniente del Este, del Imperio, por mas que Otón de Brunswick fuera a la sazón un soberano cuestionado en sus derechos por los partidarios del rey Federico de Sicilia, futuro Federico II.

Pero, ante todo, Bouvines había hecho abortar los intentos de los Plantagenet por recuperar las posiciones perdidas años atrás.

A Juan Sin Tierra no le quedaba en el continente más que algunos restos de la vieja y amplia AQUITANIA. Los territorios del norte de Francia entraban en la órbita Capeto.

La relación de fuerzas experimentaba una trascendental inversión: desde 1213 el litoral meridional de Inglaterra se hacía vulnerable a los propósitos expansionistas de París.

Felipe Augusto era, así, algo más que el "muñidor de tierras" o el "arquitecto del Estado nacional francés". Una visión muy esquemática ha presentado la historia de Inglaterra y Francia tras Bouvines como la de dos países que iniciaron dos trayectorias políticas distintas.

Inglaterra se habría encaminado por la senda de un protoconstitucionalismo.

Francia se habría erigido en una especie de monarquía carismática. De hecho, la estructura de ambos países -y la de los demás del Occidente- presentaba abundantes rasgos comunes: los dos eran monarquías feudales con ciertos elementos calificables de suprafeudales.

Dos referencias siguen siendo obligadas para los historiadores: la Carta Magna en Inglaterra y el gobierno de Luis IX en Francia.
JAVIER AROCENA

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