HISTORIA VASCOS
GUIPUZCOA-VIZCAYA-ALAVA |PREBOSTES VASCOS |LOS AGOTES y VASCOS | TOPONIMIA y VASCOS | PESTES de 1348 y 1646 y VASCOS |PAIS VASCO |JUDIOS VASCOS |INDUSTRIA y VASCOS |LA BOINA y VASCOS |MACHINADAS y VASCOS |CONQUISTA ARABE y VASCOS |VISIGODOS-FRANCOS y VASCOS |GASCONES- VIKINGOS y VASCOS |ZUBEROA-BAJA NAVARRA y VASCOS |VASCOS NEGREROS |Enlaces |HISTORIA VASCOS | CRONOLOGIA y VASCOS |SEÑORÍOS PAMPLONES y AQUITANO |INICIOS y VASCOS | NAVARRA y el DUCADO DE VASCONIA | IDIOMA y VASCOS | NAVEGANTES VASCOS | ORIGEN DE LOS VASCOS |CARLISTADAS y VASCOS |OÑACINOS-GAMBOINOS y VASCOS |LIMPIEZA DE SANGRE y VASCOS |BATALLAS EN NAVARRA y VASCOS |MITOLOGIA y VASCOS |CONTEXTOS COETANEOS y VASCOS |TEMAS VARIOS y VASCOS |FORALISMO VASCO | ADN y VASCOS |CORSARIOS VASCOS |ILUSTRADOS VASCOS |RECONQUISTA y VASCOS |VASCOS y NACIONALIMOS |CELTIBEROS y VASCOS |LIBERALES DEL XVIII y VASCOS | EL TURCO | ALBION | ESPADONES y VASCOS | TRES SINGULARIDADES y VASCOS
PAIS VASCOS e HISTORIA
Historia vascos bersolaris
A Guipúzcoa, Alava y Vizcaya se les llamaba provincias vascongadas porque los romanos designaron así a los habitantes celtas (várdulos, caristios y autrigones) invadidos por los navarros o vascones, de forma que les decían VASCONICATAS o "hechas vasconas."
Los romanos no tuvieron problemas con los vardulos, caristios y autrigones, que fueron romanizados.
Cuando llegaron los romanos a la península los navarros desplazaron a las tribus de las tres zonas, obligándoles a migrar hacia tierras cántabras y astures.
Y los vascones se aposentaron en las tierras invadidas y saqueadas, de forma que los vardulos, caristios y autrigones que no huyeron, terminaron MEZCLANDOSE con aquellos.


INDICE DE ESTA PÁGINA
Alava, Guipúzcoa y Vizcaya
Entre 1.155 y 1.380
Juegos y Apuestas
Francia e Inglaterra entre 1.189 y 1.214


GUIPUZCOA

En el año 1025 tenía como señor al conde García Aznarez y bajo la autoridad del Rey de Navarra. En el año 1200 fue incorporada a Castilla definitivamente, siendo Rey Alfonso VIII, que confirmó los fueros de San Sebastián y Fuenterrabia. Este territorio várdulo tuvo muchas variaciones de dependencia, pues en 1076 los guipuzcoanos solicitan ser vasallos de Castilla, y en 1109 vuelven bajo dependencia navarra, en 1182 se someten a vasallaje de Aragón, siempre formando parte del señorío de Vizcaya.

V I Z C A Y A

En Vizcaya el primer señor feudal es López Fortun (870-909) por haber expulsado a los moros de Lara en 905. Su hijo, Manso López se casó con la hija del rey navarro. Un descendiente suyo, Iñigo López de Ezquerra (1040-1077), 5º señor de Vizcaya, se casó con Dña. Toda Ortiz y rendía vasallaje unas veces a Pamplona y otras al condado de Castilla.
En 1118 Sancho El sabio de Navarra fundó VITORIA, dentro del señorío de Vizcaya que le era vasallo.

Le sucedió LOPE DIAZ DE HARO (9º señor de Vizcaya) que en 1160 era también señor de Guipúzcoa y Alava., y vasallo del Rey de Aragón-
Durante los reinados de los últimos reyes navarros de la dinastía Ximena (con Sancho VI El Sabio -1150 a 1194- y Sancho VII El Fuerte -1194 a 1234-) Alava y Guipúzcoa pasan a ser del Reino de Castilla.

Antes, en 1076, al morir Sancho IV de Peñalen y hasta 1134 el reino de Navarra QUEDABA INCORPORADO A LA CORONA DE ARAGÓN.
En esa fecha última vuelve a independizarse bajo el mandato de García Ramirez de Navarra. Y finaliza la dinastía navarra con Sancho VII El Fuerte, a partir de cuya muerte se suceden las dinastías francesas, en plena decadencia del reino, desde 1234 en que muere el citado rey.


En 1212 los reyes de Navarra, Aragón (con el Principado de Cataluña) y Castilla ( con León absorbido) derrotan en las Navas de Tolosa a la España musulmana de los almohades..

Entre 1229 y 1248 Aragón se apodera de Mallorca y Valencia, y Castilla es dueña de Córdoba, Sevilla, Cádiz, Murcia, León, Vizcaya, Alava y Guipúzcoa.

 photo BueyesenCiudad_Piole-1.jpg
Según el profesor ORELLA, con respecto a sí Navarra y el País Vasco tenían un pasado común y una misma personalidad que fuera violentada por sus vecinos, la realidad es muy diferente.
Aunque los reyes de Navarra fueron los que fundaron San Sebastián y Vitoria, se olvida que el fuero de formación fue el de Jaca y que en el caso de la ciudad donostiarra se prohibía a los súbditos navarros el establecimiento en la nueva urbe, por el fuerte acento centralizador del reino navarro..
Por ello, las provincias vascas tuvieron su personalidad y sus propios intereses desvinculándose de Navarra para integrarse en Castilla por su mayor CONVENIENCIA.

PAIS VASCO ENTRE 1.155 y 1.380


Alava fue de Navarra 79 años, Guipúzcoa 84 y Vizcaya 58 años. Desde 1155 en que lo había hecho Vizcaya, en 1200 Guipúzcoa se integró de forma pacífica en Castilla, renegando de cualquier posible historia común con Navarra, en cuanto a Alava mantuvo la navarridad por la presencia de una guarnición navarra y al hecho de que la personalidad alavesa estaba salvaguardada por el reconociemiento de las Juntas de Arriaga.

En una breve descripción cronológica de hechos vemos los datos más significativos, a los efectos de situar posteriormente el significado del conjunto de atribuciones o relaciones politico-sociales que algunos tratan de atribuir a situaciones históricas que son ficticias, y ajenas a la realidad.

Veamos:

409: Entran en la península por Roncesvalles suevos, vándalos, alanos y más tarde visigodos(415).
A partir de la llegada de los visigodos parece que se da una globalización lingüística. Vascones serían los que hablaban vasco, y Vasconia el territorio que ocupaban.
718: La península se encuentra invadida por los musulmanes. Guipúzcoa permanecerá al margen de esta ocupación.
S. VIII - X: Durante estos siglos una parte de la actual Guipúzcoa, la más accidentada, pertenecerá al reino Asturiano; mientras que el resto se integrará en el naciente reino pamplonés (s. IX).

S. IX - XI: Se produce una transformación de la propiedad colectiva en propiedad privada, dentro de una organización social de tipo feudal. Van surgiendo grupos familiares poderosos, los futuros "Parientes Mayores" o Jauntxos rurales, en cuyas manos quedará la mayor parte de las tierras y botines. Y comienza el descenso del bosque a los valles para formar aldeas, por parte de los segundones y artesanos..
Población aproximada de 14.000 habitantes. Se agrupan en aldeas, denominándose valle a un conjunto de ellos.

S. IX Los guipuzcoanos comienzan a salir a la mar. S.- X: Evangelización sistemática y progresiva de Guipúzcoa. S. XI: Guipúzcoa entidad diferenciada, denominada Distrito administrativo al frente del cual los reyes navarros colocaban una persona, tenente, que regía el territorio bajo su autoridad.

1025: Primera mención de Guipúzcoa en un documento. 1076: Guipúzcoa pasa a formar parte de Castilla.
1109: Guipúzcoa vuelve a depender de Pamplona. S. XII: Hasta la segunda mitad del siglo la población guipuzcoana fue exclusivamente rural.
1180: fecha de la fundación de la villa de San Sebastián .
En 1193, el vizconde de Lapurdi (Bayona) Guillermo Raimundo cede sus derechos señoriales al rey de Inglaterra, Enrique de Plantagenet, el cual se convierte en Duque de Aquitania al casarse con Leonor de Aquitania, y por ello durante siglos Bayona, Biarritz y alrededores estarán bajo dominio inglés..
1200: Guipúzcoa queda incorporada definitivamente a Castilla.

1383, fecha en que se fundaron Cestona y Villarreal de Urrechua, y se crearon, además, otras 25 villas más en Guipúzcoa.
En 1379: primer ordenamiento jurídico, expresado por escrito, redactado por la Junta de la Hermandad de los Concejos reunida en Getaria (Guetaria). Hasta entonces la norma por la que se regían era de transmisión oral y consuetudinaria (los usos y costumbres).

Es preciso tener en cuenta que no existía UNA CONCIENCIA NACIONAL navarra o vasca que conllevase un sentimiento de unidad a Navarra.
Por el contrario, existía un fuerte arraigo del Señorío como entidad política de cada una de las regiones y una muy fuerte identidad particular de ser de Alava, Vizcaya y de Guipúzcoa, según el criterio de la mayoría de historiadores creíbles..

En ese proceso, durante los siglos XIII a XV, se afinaron y afirmaron los perfiles de cada uno de los componentes sociales y de los tres espacios político-territoriales. Por lo que respecta a los primeros, encontró su estímulo en la decidida política por parte de los reyes castellanos en Guipúzcoa y Álava, y del señor de Vizcaya (desde 1379, él mismo rey de Castilla) en la creación de villas.
La población de éstas, en especial, la de las más grandes, se constituyó en paladín de actividades mercantiles, claramente hostil al mundo rural de los parientes mayores.
Todas las regiones vascongadas obtuvieron unos FUEROS sin los cuales hubiese sido imposible su pertenencia a Navarra o a Castilla.

Era tan poderosa la identidad de guipuzcoanos, alaveses y vizcainos que Castilla se apresuró a DOTAR de fueros o privilegios exclusivos a estas provincias a los efectos de permitirles el autogobierno dentro del Reino de Castilla.

JUEGOS y APUESTAS

historia vascos Levantador de piedras

HARRIJASOKETA
Según la Enciclopedia de Auñamendi,el levantamiento de Piedra no se cita históricamente casi hasta nuestros días a pesar de su detallada reglamentación y arraigo en el país.

Es, sin duda, un deporte relacionado con el arrastre y traslado de enormes piedras para la construcción, el arrastre de piedras por bueyes y, modernamente, la construcción de puentes, iglesias y casas con abundante piedra de sillería en sus cantos y puertas.

Dice Aguirre Franco que apenas queda escrito nada de tiempos anteriores al levantador Arteondo, y que fue este levantador quien llevó las piedras a la plaza pública para exhibiciones, marcando los pesos y dimensiones "clásicos" de la piedra. Hasta él, por lo que parece, los desafíos no fueron espectáculo programado y reglamentado.

En las romerías del patrono del pueblo, caliente la sangre por los vapores de la sidra, los jóvenes buscaban un objeto para probar sus fuerzas. El más a mano sería un simple peñasco sobre el que apostaban a nivelarlo sobre el hombro. Todavía hoy la energía vital del vasco le lleva a actos semejantes.La rudeza de este trabajo exigía obreros fuertes que, tras la faena cotidiana o en los descansos del mediodía, aún tenían energías sobradas para probarlas en las piedras que labraban.


AIZKOLARIS
Las competiciones de cortadores de troncos: he aquí al más popular entre los llamados deportes rurales vascos. Como en la mayoría de ellos su origen radica en el trabajo cotidiano.
historia vascos Aizcolaris
El duro laborar de carboneros y leñadores, durante meses y meses de bosque, realizaba la selección del más apto que, en la plaza pública, en días de fiesta, competía con el "cuadrillero" del pueblo cercano. Base de las competiciones de aizkolaris fue la abundancia de bosques en el País Vasco.

Un espeso manto de árboles lo cubrió hasta bien entrado el s. XIX. Luego, el carboneo masivo y las talas irracionales esquilmaron las laderas de nuestros montes, produciéndose, al mismo tiempo, la sustitución de los hayales -la especie más idónea para la competición- por especies, como el pino, de ciclo vegetativo más corto y por lo tanto más rentable, pero poco adecuada para las pruebas.

De ahí que hoy en día requieran presupuestos muy altos para preparación de los atletas y no sean frecuentes.


ARRASTRE DE PIEDRAS

historia vascos Arrastre piedra con bueyes
IDI-DEMA...

Juego tradicional vasco que consiste en el arrastre de piedra por bueyes en una pista dispuesta al efecto. Las pruebas de bueyes son de origen muy lejano aunque la primera referencia escrita proceda de Iztueta.

La prueba va acompañada de apuestas en pro de una u otra pareja. Ya se sabe que en 1828 hubo pruebas de bueyes en Berriatúa (Bizkaia).

El buey de competición, de raza pirenaica, trabaja normalmente en el caserío. En los días anteriores a las pruebas o apuestas importantes se le disminuye el trabajo y se le somete a un régimen especial de alimentación cuya base son las habas. El yugo que une a la pareja de bueyes es muy singular y ha sido estudiado etnográficamente por Telesforo Aranzadi.

Es importante en las pruebas calzar bien con herraduras apropiadas al buey para que no tenga miedo a resbalar en el empedrado de la pista. La piedra que ha de ser arrastrada se llama probarri.

La prueba se ha convertido en espectáculo con lugar destinado al público. La forma de la piedra es rectangular, ligeramente más estrecha en su cara anterior en donde se halla un orificio para el enganche de la cadena. El peso de las mismas oscila entre 1.500 y 4.000 kg. No obstante las piedras de Munguía y de Guernica pesan 4.500 kg.

En los desafíos es más corriente el uso de grandes piedras. En los concursos se elige piedra más pequeña, ganando el espectáculo en vistosidad. Influye mucho la superficie de la piedra ya que cuanto mayor sea la fricción con el suelo es más grande la dificultad. Influye también la composición mineralógica de la piedra.

La prueba de bueyes consiste en el arrastre de la piedra por una plaza especialmente preparada para ello. El suelo debe tener un piso formado de cantos redondos, a ser posible de río. La plaza debe ser horizontal y no de adoquín. El largo de la misma oscila, según las localidades, entre 22 y 28 m. por una anchura de seis metros. La plaza se ha de recorrer en los dos sentidos de ida y vuelta.

Durante el arrastre los bueyes defecan lo cual facilita el deslizamiento y para evitarlo una persona va detrás con una escoba recogiendo los excrementos. Para facilitar el trabajo el boyero lleva un palo de avellano provisto de un pincho agudo de longitud reglamentada.

Durante la prueba lo hinca sobre los flancos, cuello y patas del animal especialmente en los momentos más difíciles. Es el "akullu". El boyero, situado al frente de la yunta, dirige la maniobra y da las órdenes oportunas. Los arreadores, hombres fuertes y de peso, cooperan al esfuerzo de los bueyes. La prueba consiste en hacer más plazas en un momento dado.

Para fijar la apuesta se tiene en cuenta el peso de los bueyes. Cuando una yunta sobrepasa los 1.100 kg. se pone sobre la piedra una sobrecarga de kilo y medio por cada kg. de sobrepeso. La sobrecarga se hace con sacos de arena. El juez competente procede al sorteo de tandas. La orden de salida se da con un silbato. Las peripecias de la prueba exigen al boyero una táctica adecuada.

El tiempo señalado a cada participante suele ser de 30 minutos. La distancia recorrida la dan los jueces en plazas, cintas y centímetros. Los desafíos y concursos suelen celebrarse en los meses de setiembre y de abril.

Los premios suelen ser en metálico y trofeos. Las pruebas de bueyes cuentan con una gran afición en el país pero no han faltado quienes se declaran enemigos de las mismas y hasta llegaron a prohibirse. La noticia más antigua de protesta es de 1841. Así, por ejemplo, en 1921 fueron prohibidas las pruebas de bueyes y vacas y también las de carneros, pero ya al año siguiente el Gobernador las autorizaba de nuevo. A partir de 1939 no han existido dificultades.

Estas pruebas solamente se celebran en Guipúzcoa y Vizcaya.

En 1969 se inauguró, en Llodio, el primer probadero de Alava. La historia detallada de las pruebas ha dado fama a ciertas plazas, parejas de bueyes y boyeros. Las pruebas se producían siempre por medio de un desafío pero ya en 1907, en Vergara, se celebró el primer concurso.


CARNEROS

historia vascos Pelea de carneros
La afición de los vascos por la lucha y por la competición le han llevado a aprovechar, desde antiguo, el instinto de topar de los carneros para la organización de apuestas. De esta antigüedad nos dan razón dos testimonios.

El primero de Ignacio de Iztueta, que en su "Guipuzkoako Condaira" decía hace 150 años: "Los guipuzcoanos son también aficionados y ciegos para las apuestas de carneros. Se suelen celebrar en plazas abiertas, lo mismo que las anteriores, estando presente el señor alcalde.

He solido ver carneros que con golpes fuertes y abundantes que se dan, echan humo del fondo de los cuernos. También he solido ver darse cuenta en el primer golpe que es más débil que el otro y no querer acercarse más".

También E. S. Labayru y Goicoechea, en su "Historia General del Señorío de Vizcaya", decía, en 1895, que "una de las diversiones y apuestas a que se dedican los labradores y ganaderos vascos es la lucha de carneros, espectáculo que a veces se exhibe en las plazas públicas".

Esta afición continúa en nuestros días y son muchos los caseros que crían carneros, según Gregorio Aguirre, de Icíar, por el solo placer de contemplarlos, tanto en el corral como en la lucha, pues ningún beneficio material aporta a sus propietarios y sí muchos gastos.

Así como en los restantes deportes rurales la falta de datos es casi absoluta, en relación con los carneros existe un artículo de Cesáreo Sáez Egaña, publicado en el número de octubre de 1955, de la revista "Ganadería". En él se estudian los carneros desde el punto de vista zootécnico con precisiones de gran interés. Hay que aclarar primeramente una cuestión de denominación. En vascuence se llama al espectáculo ari-joku, es decir, lucha de carneros. Denominación equivocada, pues el carnero no lucha. El carnero es el morueco castrado. Como dice el diccionario Espasa: "la denominación de carnero se aplica solamente al macho adulto de la especie y en particular al que, casi siempre castrado, se destina a la matanza, pero el macho destinado a la reproducción y a la lucha, es el morueco". La denominación correcta, sería, pues, lucha, juego o apuesta de moruecos.

Para escoger un morueco de lucha el aficionado sabe acudir al rebaño adecuado. Dado que este espectáculo no es de masas y ni siquiera está permitido como tal espectáculo, tampoco se ha llegado a la formación de ganaderías seleccionadas. No hay morueco especializado para la lidia, como sucede con el toro. Ni se ha seguido tampoco, por los pastores, un método zootécnico para el aumento de la bravura.

Dice José Mari Mendiola que los mejores moruecos pastan en la sierra de Andía, en Gorbea y sobre todo en Urbasa. En cambio, los ejemplares de Urbía y Aralar, aunque grandes de cuerpo y cabeza, son muy blandos en la lucha y carecen de bravura. A semejanza de lo que acontece con el toro de lidia se consideran de poco valor los machos en rebaños de ovejas lecheras que pastan en valles, el ejemplar bravo y duro es el criado en terreno agreste y pedregoso, a quien la configuración del terreno le obliga a un constante ejercicio.

El morueco apto para la lucha es el que se muestra querencioso con las ovejas, el que en la época de celo muestra de manera más clara el instinto de la especie. Quien no rehuye la lucha aun con ejemplares más viejos o fuertes, es el adecuado.
Cuenta José María Gamboa, de Arruazu, pastor en la sierra del Aralar, que hace dos generaciones eran frecuentes las luchas de moruecos en pleno monte, desafiándose los pastores y apostando crecidas sumas por sus animales.

El régimen diario debe ser de 900 gramos de haba negra, medio litro de vino y dos brazadas de hierba. Lo que es muy importante es el ejercicio. Debe andar todos los días 5 kilómetros por el monte y a ser posible sobre piedras para que las patas se endurezcan, La lucha es muy dura para el animal y debe estar preparado.

Como se ha señalado es muy importante el entrenamiento. Largos trotes por terrenos pedregosos a la vera del propietario, para robustecer las extremidades, como sucedía con los toros de la ganadería de Miura, de legendaria dureza.Cuando el animal está suficientemente preparado surge la apuesta. Lo más importante en cuanto a las condiciones de la misma es la fijación del peso. Se procura igualar en esto a los dos moruecos, ya que es gran ventaja unos kilos de más.

El de los moruecos oscila entre 40 y 70 kilos. "Olatxiki" presentó un ejemplar en Arrona, que pesó 120 kilos. Pero son excepciones. La mejor edad para la lucha son los cuatro y cinco años, cuando el morueco está en su plenitud vital. Como en las pruebas de arrastre por bueyes, es preceptivo el pesaje de los animales con anterioridad al encuentro. Para entonces han quedado bien señaladas las condiciones de la apuesta, que un aficionado neutral, designado de común acuerdo por ambas partes, se ocupará de hacer cumplir y respetar.

Normalmente las apuestas se conciertan sin número tope de golpes, resultando vencedor el morueco que hace huir al contrincante. Los espectadores realizan sus apuestas sobre ganador y también sobre el número de golpes que le bastarán para vencer.

Al inicio de la lucha sitúan los propietarios sus carneros a una distancia de unos 8 metros uno del otro. El instinto primigenio de topar les empuja propinándose repetidos golpes con toda la enorme fuerza que da la rápida carrera y el impulso inicial de las patas de atrás.

El número de topetazos varía de lucha a lucha. Normalmente oscila entre 20 y 80 golpes.


Los pueblos donde existe mayor afición a las luchas de moruecos son: Eibar, Azpeitia, Azcoitia y Arrona, en Guipuzcoa; Elorrio, Durango y Markina, en Vizcaya; y Leiza, Betelu, Inza y Azcárate, en Navarra. A principios de siglo, y nada más inaugurada la Plaza de Toros de San Sebastián, tuvieron lugar en su ruedo importantes y numerosos desafíos.

Criaderos hay muchos. Citaremos los Aranaga, de Urrestilla; Domingo Aguirre, de Iziar; Mendiola, el famoso propietario del bar José Mari, de San Sebastián, aunque nacido en Azpeitia; Amunátegui y Armendiya, de Aya; Sarola, de Zarauz, etc. En Vizcaya, citaremos a Julián Bilbao, de Guecho, propietario del famoso carnero "Trompi", llamado así por ser gran bebedor, y que hacia 1960 sostuvo famosos desafíos con "Pacho Gitano" de Butrón.


Sorprenden las grandes cantidades puestas en juego por los propietarios de moruecos en sus apuestas, allá hacia el año 1900. Muchas eran de 500 pesetas y más. El 11 de octubre de 1909 se celebró una apuesta entre un carnero de Vizcaya y otro propiedad de Santiago Igarabide "Juanagorri", en la plaza de toros de Tolosa. Se jugaron 1.500 pesetas de las de entonces, más de 100.000 actuales. Más de 3.000 personas acudieron a la plaza de toros de Tolosa el 20 de febrero de 1912 para presenciar la lucha entre un carnero de Astigarreta y otro de Alzo, prueba de la expectación que despertaban hace 50 años estas luchas.

Las peleas de moruecos están prohibidas a tenor de los dispuesto en el artículo 8.° del Reglamento de Policía de Espectáculos Públicos, del 3 de mayo de 1935, que dice textualmente: "Quedan prohibidos los espectáculos o diversiones públicas que puedan turbar el orden o sean contrarias a la moral o a las buenas costumbres; asimismo, las peleas entre animales y el uso de animales vivos en cucañas o como tiro al blanco u otros similares , manteniéndolos sujetos y, en general, los que impliquen maltrato o crueldad para los animales".

Diversas circulares de la Dirección General de Seguridad han orientado sobre la aplicación del citado artículo. Y en último grado, la autoridad gubernativa, en cada una de las provincias vascas; ha dispuesto sobre la celebración de las luchas de carneros, oscilando su postura entre la prohibición absoluta o la tolerancia, según sus criterios personales o las circunstancias del momento. Las peleas de carneros se celebran, sin embargo, al margen de todo permiso gubernativo, en desafíos privados entre propietarios. En otros países se ha aprovechado el instinto congénito de topar del morueco para enfrentarlo con otro ejemplar de su especie. Así sucede en el Tirol austríaco. Antes de nuestra era, Alejandro Magno llevó a Oriente Medio, junto a sus ejércitos, ovejas y carneros egeos. Hoy la lucha de los moruecos descendientes de aquella raza griega constituyen uno de los espectáculos nacionales de Afganistán, donde se rigen por costumbres y normas muy parecidas a las nuestras.
historia vascos Trainera
TRAINERAS
La invención de la trainera transformó la vida en la costa vasca, pero apenas se sabía nada sobre su origen. En un viejo documento francés se encontró su partida de nacimiento: la primera trainera se construyó en Hondarribia hacia 1750.

Al inventor de la trainera no lo conocen ni en su pueblo. Esta embarcación revolucionó la vida cotidiana de la costa vasca: cambió los hábitos alimenticios, impulsó industrias, dio trabajo a hombres y mujeres, atrajo a inversores extranjeros y acabó fundando uno de los deportes vascos con mayor tradición.

Sin embargo, el relato de su origen es uno de los episodios más oscuros de la historia marítima vasca.

Hasta ahora se decía que las primeras traineras se construyeron en el siglo XIX, probablemente en algún puerto vizcaíno, pero Xabier Agote, presidente de la asociación de patrimonio marítimo Albaola, desmiente esas versiones y sitúa los orígenes en unas coordenadas muy concretas: la trainera la inventó un pescador de Hondarribia alrededor del año 1750. "Y esto no se conoce ni en el propio pueblo", dice Agote, que está preparando un libro sobre la historia de la trainera.

Todo empezó cuando el bacalao desapareció de las mesas vascas, por culpa nada menos que del Tratado de Utrecht, allá por 1714.

Hasta entonces, ese pescado constituía el aporte principal de proteínas en la dieta de los vascos y de muchos otros europeos. Era un pez muy abundante en el Atlántico, el que mejor se conservaba en salazón, y un plato recurrente en los días en los que la Iglesia imponía la abstinencia de carne. Por eso, los pescadores iban hasta donde hiciera falta para capturarlo, y muy poco tiempo después del descubrimiento de América ya faenaban por las costas de Canadá.

Más tarde empezaron a cazar ballenas pero el primer motivo de la presencia vasca en los caladeros norteamericanos fue el bacalao.

Hasta que llegó la Guerra de Sucesión española. La guerra desembocó en la llegada al trono de los Borbones y en los tratados de Utrecht. Estos pactos, que regulaban al detalle las nuevas relaciones entre las potencias europeas, contenían una cláusula fatal para los pescadores vascos: a partir de entonces, sólo los barcos ingleses y holandeses podían faenar en los caladeros de Terranova.

Para suplir la falta de bacalao, los pescadores vascos recurrieron a la humilde sardina. Esta pesca de bajura tenía mucha tradición -aparece regulada en ordenanzas de pueblos como Ondarroa, Bermeo o Mutriku ya en los siglos XIII o XIV- pero no se capturaban cantidades suficientes como para abastecer a la población.

El problema, como explica Agote, era una técnica para pescar sardinas tan antigua -ya la empleaban los griegos- como insuficiente. Los pescadores lanzaban redes de enmalle que se extendían como una cortina, con boyas en la superficie y plomos en la parte inferior. Entonces esperaban a que un banco de sardinas se topara con la red y a que los peces quedaran enganchados por las agallas.

Pero a menudo se les escapaban los bancos más grandes, los que venían compactados por los delfines y los atunes.

Estas especies suelen acosar a las sardinas hasta llevarlas cerca de la superficie, donde se aprietan unas contra otras para defenderse. Es una gran oportunidad para los pescadores: los delfines les presentan grandes bancos de sardinas, muy a mano.

Pero las chalupas de aquella época eran de maniobra muy lenta, de manera que antes de lanzar las redes ya espantaban a los delfines o los atunes, y los bancos de sardinas se disolvían al instante. Hacía falta una embarcación más ágil.

En 1998, Agote construyó en Maine (Estados Unidos) la réplica de una trainera de pesca del siglo XIX.
.
Agote la construyó siguiendo los métodos de la época, y en las investigaciones previas aprendió los secretos de este tipo de embarcación y acabó descubriendo su origen.

"Mis fuentes principales fueron, por una parte, los planos de los Mutiozabal, unos constructores fabulosos de Orio. Se trata de una de las mejores colecciones de planos navales del mundo, con información de embarcaciones desde finales del siglo XVIII, y los encontró el modelista Jesús María Perona, olvidados en un desván.

"Con esta documentación conseguí las primeras pistas para construir una trainera a la manera del siglo XIX. Y la otra fuente me llegó gracias a mi maestro Jean Louis Boss, el mejor etnógrafo marítimo del País Vasco, que hace 40 o 45 años hizo unas encuestas a los pescadores más viejos de Hondarribia. Boss me puso en la pista de los textos franceses más importantes, en especial los de Henri-Louis Duhamel du Monceau".

Este Duhamel du Monceau, miembro de la Academia de Ciencias francesa, recorrió todo el litoral galo para escribir un repertorio de las técnicas de navegación y pesca. En 1755 llegó a Hendaya. En el relato de su visita a este puerto, mencionó cierto hallazgo revolucionario que se había producido al otro lado del Bidasoa: unos pocos años atrás, hacia 1750, un pescador de Hondarribia había diseñado una nueva embarcación, ligera y veloz, que permitía capturar sardinas con muchísima facilidad.

El director de la Cámara de Comercio de Baiona confirmaba la historia: las capturas de los arrantzales hondarribitarras habían aumentado en poco tiempo de una manera espectacular, hasta el punto de que vendían los excedentes en los puertos de Labourd.

Por las descripciones detalladas de Duhamel du Monceau, Agote deduce que esas chalupas hondarribitarras eran traineras: embarcaciones más ligeras, largas y estrechas, con una quilla curvada que les permitía girar sobre sí mismas como una peonza, de manera que los pescadores podían maniobrar con rapidez.

Contaban con una tripulación de diez a dieciséis remeros, lo que le daba mucha potencia, pero esos remeros tenían el sitio justo para colocarse, ni un centímetro más: economía de espacios para conseguir la mayor eficacia y la mayor agilidad. Se acercaban veloces a las sardinas, lanzaban una red de unos cuarenta metros por diez y envolvían rápidamente el banco.

Gracias a la trainera, los arrantzales pescaban más de lo que podían comer. Y esa abundancia impulsó una industrialización de la costa vasca: surgieron las fábricas de escabeche, salazón y conservas. Las primeras nacieron por iniciativa local, pero no tardaron en aparecer industriales italianos, especialmente de Sicilia y Palermo, expertos en técnicas para conservar sardinas, anchoas, atún, bonito y otros pescados.

En la segunda mitad del XIX y principios del XX, las costas vizcaínas y guipuzcoanas se poblaron de apellidos que en algunos casos aún permanecen entre nosotros: Oliveri, Calogero, Dentici, Zizzo, Billante, Scola, Castello. Y el más conocido en este ramo: Orlando, que instaló una fábrica de conservas en la propia Hondarribia.

Así pues, la invención de la trainera trajo una notable prosperidad a los pueblos pesqueros: no sólo daba dinero los pescadores, sino que permitió la incorporación al trabajo de las mujeres, principales empleadas en las conserveras.

Por ANDER IZAGUIRRE


FRANCIA e INGLATERRA entre 1.189 y 1.214


La herencia de Enrique II fue a parar a manos de Ricardo I (Corazón de León), hombre bien capacitado políticamente. Acompañando a Felipe Augusto y a los alemanes de Federico Barbarroja en la Tercera Cruzada, dio muestras de extraordinario talento militar.




A su regreso de Tierra Santa fue hecho prisionero por el duque Leopoldo de Austria, circunstancia aprovechada por Felipe de Francia para intentar la conquista de Normandía.

El Capeto fue hombre que aprovechó a fondo las contradicciones del mundo angevino cuya unidad sólo se mantenía gracias a la pericia de los monarcas ingleses.

Ya en 1186, a la muerte de Godofredo de Bretaña y aprovechando la minoridad de su heredero Arturo, se había erigido con la guarda del ducado.

Sin embargo, la liberación de Ricardo en 1194 fue fatal para los intereses de París. El Plantagenet se dispuso a rehacer sus dominios en Francia infligiendo una terrible derrota a Felipe cerca de Freteval (1194).
Por mediación pontificia, ambos rivales llegaron a suscribir una tregua durante la cual Ricardo murió delante del castillo de Chalus en una escaramuza contra un vizconde rebelde.

Sin herederos legítimos, la herencia de Ricardo fue objeto de inmediata disputa. Su hermano Juan no tuvo dificultades para controlar Inglaterra y Normandía; su anciana madre LEONOR seguía como SEÑORA DE AQUITANIA; los barones de Anjou optaron por Arturo de Bretaña.

En julio de 1202, Juan obtuvo sobre sus rivales, atizados por Felipe Augusto, un resonante triunfo en Mirabeau con prisión de Arturo incluida.
Sin embargo, el monarca inglés, un ciclotímico no más cruel que cualquiera de sus contemporáneos, despilfarró su éxito en muy pocos meses.
La misteriosa muerte de Arturo fue la señal para una vasta rebelión en el continente. Perdidos la mayor parte de los apoyos, Poitou, Anjou, Maine y Turena escaparon a la autoridad de Juan.

Felipe Augusto aprovechó la oportunidad para, en fulgurante campaña, invadir Normandía y entrar en Rouen el 16 de abril de 1203.
En el frente Sur, la muerte de Leonor de Aquitania desató las ambiciones de Alfonso VIII de Castilla que trató de hacer efectivos los derechos al ducado de su esposa también llamada Leonor y hermana de Juan.

En 1205 el Imperio angevino estaba en ruinas. En los meses siguientes, Juan pudo rehacerse parcialmente: el arzobispo de Burdeos organizó la defensa contra los castellanos y el Plantagenet lograba recuperar algunas posiciones al suroeste del Poitou: Saintonge, Angulema y Aunis.

A lo largo de los años siguientes, las campañas en Francia se condujeron de forma más relajada. Juan lo aprovechó, sobre todo, para acometer operaciones de castigo en la frontera escocesa, en Irlanda y en Gales.
Ello permitió a Londres ejercer una autoridad sobre la periferia británica como nunca hasta entonces se había logrado. Un nuevo enfrentamiento con el pontificado provocó una larga crisis que, desde 1213, llevará a una reanudación de las hostilidades.

Un intento de desembarco francés en Inglaterra con el beneplácito pontificio fracasó estrepitosamente. Juan volvió a la sumisión a la Santa Sede, pero el sistema de alianzas se había reavivado tan peligrosamente que la guerra generalizada se hacia inevitable.
Autores del siglo XIII como el cronista Alberico des Trois-Fontaines o del presente como Yves Renouard, han destacado la importancia de los acontecimientos que se desarrollaron en Europa a partir de 1212.

En esta fecha los hispanocristianos obtienen la resonante victoria de Las NAVAS DE TOLOSA; en 1213 el ejercito cruzado de Simón de Montfort derrotaba a Pedro II de Aragón aliado "malgre lui" de los señores filoalbigenses del Mediodía de Francia.

Muret fue un éxito militar del vencedor en el campo de batalla y un éxito espiritual de la Iglesia romana en su lucha contra la disidencia religiosa.

A la larga lo sería también de la realeza Capeto ya que le dejaría un terreno abonado para intervenir directamente en los asuntos del Midi.
De efectos mucho más inmediatos para Felipe Augusto de Francia lo fue otro éxito militar: la batalla de BOUVINES librada el domingo 27 de julio de 1214.

Bouvines fue el desenlace del largo contencioso mantenido por la realeza Capeto con sus rivales Plantagenet y con sus entonces aliados: los condes de Flandes y Boulogne y el ocupante del trono imperial Otón IV de Brunswick.

Textos de la época redactados a mayor gloria de Felipe Augusto (poema de Guillermo el Bretón) y del presente siglo (el magistral estudio de G. Duby) han destacado la trascendencia militar y política de este acontecimiento.
Desde la habilidad táctica del consejero militar del Capeto, el obispo Guerin de Senlis a la hora de distribuir las fuerzas reales, pasando por el valor militar derrochado en ambos bandos, hasta desembocar en la huida de Otón y la prisión de los condes de Flandes y Boulogne por Felipe Augusto. Bouvines suponía el mayor triunfo de los Capeto en el campo de batalla y ratificaba con creces la pequeña victoria que unos meses antes el heredero de la Corona, Luis, había obtenido en el Sur (escaramuza de La Roche-Aux-Moines) sobre un contingente inglés.

Bouvines tuvo otros efectos no menos resonantes. Para la imagen de la monarquía Capeto se creó el mito de la victoria sobre una feudalidad de fidelidades cambiantes. Y ello, gracias al concurso de las "buenas ciudades" que, con sus milicias, habían apoyado la causa del rey. Bouvines -y no es poco- había supuesto también la derrota del peligro proveniente del Este, del Imperio, por mas que Otón de Brunswick fuera a la sazón un soberano cuestionado en sus derechos por los partidarios del rey Federico de Sicilia, futuro Federico II.
Pero, ante todo, Bouvines había hecho abortar los intentos de los Plantagenet por recuperar las posiciones perdidas años atrás.

A Juan Sin Tierra no le quedaba en el continente más que algunos restos de la vieja y amplia AQUITANIA. Los territorios del norte de Francia entraban en la órbita Capeto. La relación de fuerzas experimentaba una trascendental inversión: desde 1213 el litoral meridional de Inglaterra se hacía vulnerable a los propósitos expansionistas de París.

Felipe Augusto era, así, algo más que el "muñidor de tierras" o el "arquitecto del Estado nacional francés". Una visión muy esquemática ha presentado la historia de Inglaterra y Francia tras Bouvines como la de dos países que iniciaron dos trayectorias políticas distintas.

Inglaterra se habría encaminado por la senda de un protoconstitucionalismo. Francia se habría erigido en una especie de monarquía carismática. De hecho, la estructura de ambos países -y la de los demás del Occidente- presentaba abundantes rasgos comunes: los dos eran monarquías feudales con ciertos elementos calificables de suprafeudales. Dos referencias siguen siendo obligadas para los historiadores: la Carta Magna en Inglaterra y el gobierno de Luis IX en Francia.
JAVIER AROCENA


: