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VISIGODOS-FRANCOS y VASCOS

Historia vascos Mapa de Europa en el año 500
Toda la Hispania, incluídas la actuales Navarra y provincias vascas de Guipúzcoa, Vizcaya y Alava estaban bajo dominio VISIGODO, sustituyendo al dominio romano.
La realidad era que toda Europa se la repartian, entre el 400 y el 700, los visigodos (de Burdeos a Ceuta), sus parientes los Ostrogodos en Italia y Grecia, y los Francos desde Germania al sur de Francia incluyendo tierras navarras y catalanas en muchos periodos.
Coexistian algunos territorios bajo dominio de emperadores bizantinos, además de suevos en Galicia.


INDICE DE LA PÁGINA

Invasiones en el 400
Situación vascona entre el 400 y el 718
Expedición de Francos en el 541
"Domuit Vascones"
Historia vascos estilo visigodo

INVASION DE ALANOS, SUEVOS Y VANDALOS EN EL 400

Probablemente fueron los suevos quienes cruzaron en primer lugar los pasos pirenaicos occidentales hacia el 409, y sin apenas detenerse avanzaron por la vía de Pamplona a Tritium (cerca de Nájera), y de Tritium a Astorga (otro itinerario posible, aunque menos probable, es el de Pamplona al Valle del Ebro y por la vía que seguía este valle por Calagurris hasta Tritium y Astorga).

Los suevos no se detuvieron en las tierras vasconas, pues sin duda buscaban tierras llanas mas fértiles en el interior, y se establecieron en tierras de los astures y quizás en Galicia.

Mas al Sur (al Oeste de Salmantica = Salamanca) se establecieron los Vándalos Asdingos, que probablemente cruzaron por los pasos de los Pirineos Centrales hacia Cesaraugusta (Zaragoza) y de allí hacia Clunia y Salmantica, por una vía que discurría casi paralela a la de Astorga.

Al Sur de los Vándalos Asdingos se establecieron los Alanos (el pueblo mas numeroso de los que cruzaron los Pirineos) abarcando aproximadamente la provincia de Lusitania.

El territorio de los Vándalos Asdingos, dividido por el Duero, fue rápidamente codiciado por los Alanos y Suevos que no tardaron en expulsarlos. Los Asdingos se desplazaron entonces al Norte y ocuparon las tierras Astures y Norte de Galicia, mientras los suevos se desplazaron hasta orillas del Duero y conservaron el resto de Galicia y la región de Astorga.

Este cambio territorial se produjo hacia el 414, y simultáneamente los Alanos se extendieron por la provincia Cartaginesa, que inicialmente había quedado libre de la presencia de invasores, pero que en el 414 ya estaba en poder de dicho pueblo.

Otra versión sugiere que los invasores se repartieron las tierras por un acuerdo o sorteo. Los alanos, que eran los más numerosos, obtuvieron dos provincias (Lusitania y Cartaginesa), los Vándalos silingos una provincia (la Bética), y los Vándalos Asdingos y los Suevos, se repartirían la provincia de Galecia.

En el Imperio Romano la zona de los Barskunes (Navarra) pertenecía a la Provincia TARRACONENSE.

Hidacio asegura que los tres pueblos (Vándalos, Alanos y Suevos) decidieron repartirse las tierras conquistadas de común acuerdo, pero en este reparto el país vascón no estuvo incluido.

En todo caso, más que la exclusión del territorio vascón, queda por explicar porque quedó la mayor parte de la provincia Tarraconense fuera del reparto o de una ocupación efectiva.

Lo más probable es que los bárbaros pactaran con el Emperador que gobernaba Hispania, es decir Máximo (en aquel momento Máximo era reconocido en toda Hispania, y su amigo el General Geroncio, que ya había ejecutado a Constante, tenía sitiado en Arles a su rival Constantino y al hijo de este Juliano, Emperadores reconocidos en La Galia): se les permitía asentarse en diversas provincias pero la Tarraconense quedaba para Máximo.

Sea como fuere la provincia Tarraconense quedó fuera del dominio de los pueblos recién llegados. Aunque tambaleante, el poder de Roma logro sostenerse en esta provincia, de la cual formaba parte el territorio vascón.

Junto al país de los Vascones formaban parte también de la Tarraconense, entre otras, las tierras de los Cántabros, los Turmogos (actual Burgos), Autrigones (Oeste de Álava y Vizcaya) Caristios (Este de Álava y Vizcaya) Várdulos (Guipúzcoa) y Berones (Rioja), pero en todas estas regiones el poder romano después de las invasiones, es incierto.

De hecho es probable que parte de los vascones alcanzan el 409 o en fechas inmediatas, una incomunicación de facto que separaba las tierras romanas orientales de la Tarraconense, de las occidentales.

Las comunicaciones entre ambas zonas se hicieron peligrosas y difíciles cuando no imposibles. Los romanos no disponían de fuerzas militares suficientes para proteger a los viajeros y las milicias ciudadanas organizadas por notables, a menudo entre sus propios esclavos y servidores, tenían poca capacidad de combate y solo luchaban forzadas.

Aunque las regiones occidentales no desconocerían en ningún momento la soberanía imperial, las autoridades locales debieron asumir de facto todo el poder (a falta de una autoridad superior), y en las zonas agrestes las tribus alcanzarían una libertad casi completa.

Hubo sin duda gobiernos locales de los que la historia no guarda recuerdo y que formaban el mapa de los poderes transitorios de poco relieve en todo el occidente de la Tarraconense.

No existen referencias históricas a estos poderes locales en el Siglo V, pero es casi seguro que junto a poderes tribales rudos y salvajes, las ciudades conservaron gobiernos hispano-romanos similares en todos sus aspectos a los existentes antes de la invasión de los bárbaros, pero sin una dependencia efectiva de Roma.

No hay informaciones escritas sobre que ocurría en Vasconia, pero por los hechos conocidos de esta época y las épocas inmediatamente posteriores, puede determinarse con bastante exactitud.




SITUACIÓN VASCONA ENTRE EL 400 Y EL 718


Coincidió el momento con una gran inestabilidad en el Reino Visigodo. Al asesinato de Teudigiselo el 549, siguió la derrota de Agila en Córdoba el 550, la rebelión (probablemente triunfal) de Atanagildo el 551, la invasión bizantina del 552, la guerra civil de 553 y 554, el asesinato de Agila el 555, la guerra con Bizancio, que debió durar entre el 555 y el 564, la posible rebelión de Sevilla (o su ocupación por Córdoba) el 565, la campaña contra Sevilla y Córdoba, el 566 y 567, el interregno del 567 al 568, la guerra contra los francos en Provenza el 569, la guerra contra Bizancio del 570 al 572, y contra Córdoba el 572, contra el campo cordobés el 572 o 573, la campaña en Sabaria, el territorio de los Sappi y el distrito de Asturica el 573, la conquista de Cantabria el 574, la conquista del señorío de Aspidius el 575, la guerra con los Suevos el 576 y la guerra contra los campesinos rebeldes de la Oróspeda occidental el 577.

Es decir entre el 550 y el 577 ningún soberano tuvo posibilidad de ocuparse de los vascones porque estaba ocupado en otros asuntos militares.

Durante estos años los vascones desarrollaron una gran actividad en la zona del Valle del Ebro y en Aquitania (la conquista de Aquitania será tratada en otro capítulo).

El hecho de que se establecieran fortalezas en la zona de Cantabria y Beronia que impidieron los ataques de los vascones de la depresión vasca a la zona, obligaba seguramente a estos, ocasionalmente, a participar en los saqueos hacia otros puntos tanto al Sur como al Norte.

Los saqueos cada vez eran más audaces y se llevaban a cabo con mayor numero de combatientes. Los ataques eran rápidos y por sorpresa, retirándose con el botín, aunque raramente debían ocuparse ciudades.

Como cada vez había más participantes la zona afectada fue ampliándose y abarcaba a todo el actual Aragón al menos en su parte al Norte del Ebro, pero sin duda también al Sur, y seguramente alcanzaron en alguna ocasión Catalunya.

El 578 Leovigildo había pacificado el Reino y conquistado las partes de la Península que se le oponían o no le pertenecían. Solo el territorio vascón escapaba a su control.

Sin duda los visigodos consideraban a los vascones como meros rebeldes. No eran peligrosos políticamente pues no tenían capacidad militar para derrotar al ejercito visigodo ni para imponer un candidato al trono, ni siquiera para tomar ciudades amuralladas, pero sus depredaciones en las grandes y medianas haciendas de una zona muy extensa eran molestas.

Los caminos eran inseguros y ello dificultaba el comercio, y las perdidas que se producían eran importantes y provocaban descensos de la recaudación y presiones de los afectados a la corte.

Hacia el 578 o 579 pudo fundarse Recópolis, que podía estar pensada como un punto clave desde donde organizar la conquista del territorio vascón. En todo caso Leovigildo no destinó este año ni el siguiente a combatir a los vascones, pero es muy posible que su Comes Exercitus y los Thiufadi iniciaran una penetración o expediciones de tanteo hacia la zona.

A finales del 579 debió rebelarse Hermenegildo. Los jefes vascones debían sentirse amenazados; su enemigo se había fortalecido, y tal vez estaba en disposición de penetrar en tierras vasconas; tal vez algunas partidas fueron derrotadas en 578, 579 y 580.

En el 580 la noticia de la rebelión de Hermenegildo sería conocida en Vasconia. Aunque en este año el rey no pudo tomar ninguna iniciativa militar porque se ocupó de cuestiones políticas y religiosas (un Sínodo arriano celebrado este año pudo intentar contrarrestar las tendencias católicas de Hermenegildo), los vascones conocían los preparativos que se hacían contra ellos. Seguramente esperaban un ataque en cuanto la rebelión acabara.

Bien para contrarrestar este ataque, bien para aprovechar sus últimas oportunidades, o bien suponiendo que los visigodos iban a desangrarse en una guerra civil (las conversaciones entre el rey y su hijo rebelde fracasaron), lo cierto es que se produjo una gran coalición nacional militar vascona que llevo a efecto la gran expedición del 581, de la que se ha hablado al tratar el reinado de Leovigildo.

Consecuencia de la expedición, fue que Leovigildo, en vez de combatir a su hijo, como seguramente se esperaba en Vasconia, marchó contra las partidas que salieron de este territorio, destrozó a algunas y obligó a otras a refugiarse en las montañas, y pudo ocupar fácilmente buena parte del territorio vascón, concretamente la parte llana, las ciudades, la Navarra Media y los pasos pirenaicos, dejando a los vascones las montañas del Oeste y Norte de Navarra, donde el ejercito visigodo no podía operar y donde los vascones, conocedores del terreno podían ocultarse, así como la zona de la actual País Vasco (Guipúzcoa, Vizcaya y Alava), territorio de extrema pobreza, la ocupación total y permanente de los cuales hubiera requerido el uso de muchos miles de soldados.

La ocupación de Pamplona, como en ocasiones anteriores, debió producirse sin resistencia. Probablemente los guerreros habían participado en la gran expedición y ahora estaban refugiados en los montes; el estado de defensa de las murallas es incierto; y en general los vascones no se enfrentaban abiertamente a un enemigo al que no podían vencer, pues llegado el caso rehuían el combate y dejaban las ciudades en manos del enemigo.

Las autoridades locales representaban probablemente una tendencia menos tribal y salvaje que otros jefes locales, y pudieron aceptar con facilidad la dominación de los visigodos, que comportaba el establecimiento de una guarnición y seguramente las autoridades locales visigodas correspondientes: el conde y su vicario y el juez local y su sayo, para las cuestiones de justicia.

Aunque se cree que los soldados, en sus conflictos con los "romanos" podían ser juzgados por los tribunales de la población romana (o sea vasco-romana) es muy dudoso que funcionaran tribunales de justicia organizados en Vasconia, y la presencia de los cargos visigodos sería necesaria.

Para las cuestiones militares, el conde asumiría el mando de la guarnición, de la cual formarían parte un numero indeterminado de soldados godos (tal vez doscientos) junto al Thiufadi, algún centenario y varios decanus.


Habría además otros funcionarios: recaudadores de impuestos (numerarios, compulsores, discusores, retentadores), agentes de tierras que pasaron al patrimonio real (conductores y procuradores), un obispo arriano, y su correspondiente clero, y unas decenas de personajes diversos.


Todo el territorio de Vasconia se constituiría en una unidad administrativa, seguramente diferenciada del territorio vascón de la depresión, cuyo centro administrativo-militar se situaba en la fortaleza de Victoriacum, que probablemente dependía de alguna ciudad cercana.


EXPEDICIÓN DE LOS FRANCOS EN EL 541
LOS FRANCOS


En el año 481, Clodoveo fue elegido con tan sólo quince años rey de los francos salios; este personaje se iba a convertir en uno de los más importantes de la historia medieval europea.

Llegó al poder tres años antes que Alarico II a rey de los Godos, y entre los dos monarcas surgiría una enemistad atroz.

Clodoveo era impetuoso y decidido, todo lo contrario que Alarico, más temeroso y debilitado.

La primera fricción entre los reinos surge cuando en el 486, tras la derrota a manos de Clodoveo del galo-romano Siagrio, éste escapa al reino visigodo buscando cobijo y protección ante su antiguo aliado.

El franco exige al godo la devolución del huido y, para sorpresa de todos, Alarico II entrega a Siagrio cubierto de cadenas para que, posteriormente, sea ejecutado por Clodoveo.

Esta muestra de acatamiento nos habla un poco más de la personalidad de Alarico II. Sus nobles se sintieron humillados ante la sumisión del que tenían como líder. Fue en ese momento, posiblemente, cuando empezó a caer el reino de Tolosa.

Desde la distancia, el rey ostrogodo Teodorico el Grande observaba curioso los acontecimientos.

En el año 497, tras masacrar a los bárbaros alamanes, CLODOVEO y 30.000 de sus guerreros se convierten al cato1icismo por la influencia de su mujer, Clotilde de Burgundia.

Será crucial, pues desde entonces el orbe católico verá en la figura de Clodoveo al futuro libertador del yugo visigodo a los FRANCOS.

A comienzos del siglo VI no había ni un solo católico hispano que no implorara a Dios la llegada de Clodoveo como liberador de los visigodos.

Y los FRANCOS se instalan en el Reino de TOULOUSE, del cual dependian todos los territorios galos incluída la actual AQUITANIA.

DOMUIT VASCONES

El clérigo nacionalista fray Bernardino de Estella afirma en su Historia Vasca, de 1931: "En las crónicas de los reyes visigodos se encuentra una frase constantemente repetida: Domuit vascones. Vencer a los vascos fue la idea que abrigaron todos los reyes visigodos."
Pero la frase, siempre repetida hablando del mismo pueblo, indica claramente que jamás lograron dominar a las tribus vascas. Muy lógico.
En la misma idea insisten otros historiadores nacionalistas, como Martín de Ugalde. El cura Anastasio Arrinda insistía, en 1997: "Todos los cronicones de la vida de los reyes godos o visigodos terminan con esta frase lapidaria: Domuit vascones ( ) señal de que nunca los subyugaron".
Imaz atacaba, en un artículo furioso se burlaba de "esa lista de reyes godos cuyas biografías terminaban siempre en el domuit vascones". Y así sucesivamente.

Anasagasti cultiva el lema: "El frentismo español diseña una vez más el domuit vascones".
Y tantos otros. "Recordémosles la historia de Rodrigo, el último rey visigodo, que por andar entretenido en dominar una vez más a los vascones perdió su reino y su vida. Para que aprendan", concluyen los batasunos.

Y sin embargo NUNCA EXISTIERON ESOS CRONICONES de los reyes godos ni nunca escribió esas palabras Isidoro de Sevilla, a quien también se las atribuyen.
Sólo una referencia posterior en siglos, y ceñida a Leovigildo, habla de que venció a "los feroces vascones".

Como resume Armando Besga, doctor de la universidad de Deusto, "Aunque parezca increíble, lo cierto es que la dichosa expresión domuit vascones no aparece ni una sola vez en las fuentes de la época de los reinos germánicos, lo que demuestra cómo se ha hecho una parte de la historia de los vascones que, además, ha trascendido mucho".

Parece increíble, en efecto, que una falsedad tan grosera se haya repetido tanto y llegado a fundamentar toda una visión histórica y política actual. Pero tiene una función obvia: es la clase de historia con que los Imaz y compañía quieren embrutecer y fanatizar a "nuestros hijos". Y a los vecinos de unos, como es comprobable.

Otro ejemplo entre los cientos de ellos: el ex lendakari Ardanza caracterizaba así a Ignacio de Loyola: "Uno de los grandes vascos singulares del siglo XVI que llevaron el nombre de Euzkadi a muchos lugares del mundo".
Evidentemente el fundador de los jesuitas, que se consideraba español, no pudo llevar a ningún sitio un 'Euzkadi', que es una invención de finales del siglo XIX, a cargo del locoide Sabino Arana, y que además es un disparate en vascuence, pues reduce a los vascos al nivel de vegetales, al emplear el sufijo -di, parecido al castellano -eda en rosaleda, alameda, etc.

Otro caso: "El visitante del Museo Naval de San Sebastián podrá comprobar cómo, en un museo dedicado a narrar los hechos de los marinos vascos en las edades Media y Moderna, es posible llenar paneles y paneles sin mencionar ni una sola vez la palabra España.
De este modo se consigue que cuando se narran las acciones de un marino no se sepa qué causa defendía, en nombre de qué rey tomaba posesión de una tierra, o por qué y contra quién luchaba. Los hechos de los marinos y soldados vascos quedan así fuera del tiempo y del espacio".

Porque el hecho indudable es que en Vascongadas, como en Cataluña, la propaganda nacionalista más frenética y embrutecedora ha hecho estragos precisamente por no haber encontrado una crítica de igual intensidad.

JAVIER AROCENA

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